2014006. Turismo Open Source. Micro caso de Barcelona

IntelGalileoPreparando una clase sobre modelos de negocio open le doy vueltas al concepto de empresa o negocio plataforma, aquella en que aprovechamos la iniciativa, creatividad y conocimiento de los consumidores-productores para que desarrollen nuevos productos y servicios sobre nuestra plataforma. Veremos ejemplos de plataformas open-open (de Bilbao, vaya), otras pseudo-open (rollo Chesbrough) y un pequeño ejercicio de  aplicación a la ciudad que espero interese a mis alumnos. Continua llegint

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2012007. De la città dei bambini al ZX Spectrum. Niños y niñas que reprograman la ciudad.

Anar a la versió en català

Hace pocos días fui al taller CiutatsLab CCCB organizado por Ramon Sangüesa e Irene Lapuente de La Mandarina de Newton. Se trataba de un ejercicio para repensar la ciudad como laboratorio o cómo aplicar las técnicas de laboratorio a la ciudad, y en este post quiero explicar mi experiencia personal por si a alguien le es útil.

Ramon empieza el taller con una descripción ontológica de conceptos vinculados a l’evolución de los labs: hacklab, medialab, livinglab,… y unos cuántos más. Yo personalmente eché de menos el concepto de Rural Lab que (hasta donde yo conozco) promueve en Ricard Espelt en el marco de TheProject.

En este taller una de las metáforas empleadas por una de las participantes (Montse) es la de la ciudad como una superposición de capas. Una primera capa física (edificios, infraestructuras), una segunda de programación (las rutinas, normas, actividades que hacemos cada día como la  educación, cruzar una calle, sacar la basura….) más o menos libre y una tercera de las personas y sus relaciones y redes. Este modelo me recuerda un poco al que explicaba Miquel Barceló (no el pintor) para la planificación del distrito barcelonés del 22@ y que reproduce en este post Xavier Ferràs. En este modelo no aparecía el concepto de programación al que quiero hacer referencia hoy.

Una de las conexiones del taller en la que yo nunca me había adentrado es el de que las ciudades están mal programadas. Me veo a mí mismo hace 30 años programando juegos con el ZX Spectrum, picando y repicando código, corta y pega y dale que te pego (y grabando con aquella cinta infumable). Siempre, de manera inevitable, quedaba algún cabo suelto. En otra época de mi vida diseñé microchips y tuve la misma sensación, el gazapo es un subproducto inevitable del cortaypega. Es cierto que después aparecieron herramientas como los debugger o depuradores de programa que facilitaban mucho el trabajo, pero entonces yo ya había dejado esta afición con la que seguramente me hubiera ganado mejor la vida. Me pareció -la de la programación de ciudades- una muy buena metáfora, un poco influenciada sin duda por The Matrix.

Finalmente nos planteamos en el grupo de trabajo qué elemento podía constituir un buen debugger para la ciudad y concluimos que los niños y las niñas, utilizados como sensores, podían muy bien cumplir esta función. Dejar niños y niñas correr por los espacios de la ciudad o plantearles preguntas y recoger datos y respuestas podía llegar a ser una vía muy interesante para diseñar ciudades -como hace Tonucci con la ciudad de los niños– pero también para rediseñarla mediante el debugging.

Como ejemplo de debugging emergente, los parques infantiles de los que hablé hace un tiempo en relación a la responsabilidad. En Sant Cugat, mi pueblo-ciudad, el ayuntamiento decidió construir un parque para gente mayor al lado de un parque infantil clásico. ¿Qué pasó? Que los niños decidieron sin que nadie les preguntase que era mucho más interesante pasar por las barras y artefactos pensados para prevenir la artritis y artrosis que por los columpios y otros instrumentos de juego planificado. Un primer bug en el programa!!

Agradezco a Ramon e Irene la oportunidad de aprender y repensar un rato, un oasis cultural en medio de tanta mediocridad e hipocresía!

2011009. De la basura que vale un huevo a las gónadas de Arias Cañete

 Más allá de Wikinomics y su secuela Macrowikinomics, durante los últimos meses he ido coleccionando algunos ejemplos sobre modelos de economía distribuida (ED) que me gustaría compartir con vosotros.

1. Energía distribuida. Devoré el libro de Jeremy Rifkin “La Tercera Revolución Industrial” y, aunque algunos capítulos parecen más de relleno que otra cosa y otros están desfasados como la conversación de Rifkin con ZP, me he quedado con algunos elementos para reflexionar. Rikfin propugna que un nuevo modelo energético está emergiendo basado en cinco pilares (que obviamente modula a su conveniencia) como son la eclosión de las renovables no nucleares; la inter-red de generación distribuida; una central eléctrica en cada edificio;  el almacenamiento de la electricidad; y el vehículo eléctrico. Las personas empezamos a generar nuestra propia energía (es un placer ducharse con agua caliente en casa sabiendo que es el buen Lorenzo quien trabaja y no Gas Natural), ya sea mediante artefactos caseros o bien agrupados en cooperativas de consumo como SomEnergia (ya somos más de 1604 soci@s). El cambio en la regulación del balance neto es un gran paso, aunque las eléctricas ganan más de lo que parece. IBM  se lo cree y apuesta por la gestión de esta energía digitalizada.

2. Alimentación distribuida: asistí hace unos días a la conferencia “Maneres Joves de Gestió Pagesa” organizadas por Associació Rurabans i Projecte Grípia (ya sé, hablo de este fantástico proyecto demasiado a menudo pero no me cansa)  donde Chiara Bombardi, la persona que coordina el movimiento slow food en España si no me equivoco explicaba en qué consistía un mercado de proximidad y cómo la demanda superaba ya a la oferta. Yo mismo he pasado de comprar en una frutería de barrio (lo que ya era un paso respecto a Mercadona) a comprar en una cooperativa de consumo que abre 4h a la semana y a cultivarme parte de mis lechugas y acelgas, compartiéndolas con los caracoles. El modelo centralizado responde a un MercaBarna o MercaMadrid, con tomates procedentes de El Ejido que viajan 1000km hasta Barcelona cuando a 10 km escasos tenemos estupendos tomates del Baix Llobregat. ¿Somos realmente estúpidos o sólo perezosos para pensar y actuar?

3. Basura distribuida. Hace 60 años no generábamos casi basura, todo se aprovechaba como explican nuestras abuelas. Después, con la llegada del plástico y el petróleo, todo era basura, todo un símbolo de riqueza. Paulatinamente aparecieron carteras de subproductos industriales que permitían minimizar los residuos, como explica Paul Gunter y su Economía Azul. Y este “movimiento” de revalorización llegó hasta la ciudadanía con la separación de la basura. Estamos ya contentos con separar la fracción orgánica, el vidrio, el papel, el plástico, el aceite? No, podemos mejorar!  Podemos generarnos nuestro propio compost, y así lo vió Eugeni Castejón cuando en el año 2002 creó la empresa Compostadores.com que es hoy en día una referencia en este nicho de mercado. También en Sevilla conocemos la iniciativa “Tu basura vale un huevo” de Ecologistas en Acción, que analiza la cadena de gestión del residuo orgánico y piensa “para qué llevar el residuo orgánico a la planta de compostaje, no es mejor alimentar directamente a las gallinas y que estas fertilicen y de paso nos den huevos?” Pues eso, huerto social + innovación en proceso que nos permite gestionarnos nuestra propia basura.

En los tres casos encontramos barreras de lobbies que gracias a poder reunir un gran capital de inversión crearon monopolios locales en la economía industrial. Pero la eclosión de la economía distribuida es imparable y se les escapa de las manos. Algunas empresas no han entendido esta transición y construyen grandes centrales térmicas que replican el modelo  centralizado pero en formato renovable. Otras se visten de agricultura ecológica pero distribuyen la producción de Andalucía en Alemania. Y otras se oponen a la gestión selectiva de residuos y a la eliminación del plástico porque a más residuo más icineración y menos factura energética de las centrales.

Estamos lejos de las Transition Networks, pero el cerco del cambio climático por un lado y del agotamiento del combustible fósil barato por otro nos empujan a encontrar soluciones en la senda correcta. Lo malo es que tener un ministro de agricultura y medio ambiente -Arias Cañete- con más de de 325.000 euros en participaciones de petroleras, propietario de siete coches -ninguno eléctrico- y con una capacidad de consenso y argumentación regida al parecer por sus gónadas masculinas -por cojones, textualmente- no ayudará  mucho en el proceso de transición.

Update

1. Septiembre de 2014. Miguel Arias Cañete nombrado comisario europeo de Energía y Medio Ambiente. 

2. Mayo 2014. Miguel Arias Cañete y sus problemas al debatir con mujeres.

2. No encuentro el vídeo de la intervención de Miguel Arias Cañete defendiendo “por mis cojones” el trasvase del Ebro ¿Habrá pedido a Google el olvido digital? Estoy convencido de haberlo visto, pero tal vez sea yo quien ha olvidado.

2010013. Quien tiene un polígono tendrá un tesoro

Un grupo de interesados en la promoción de la economía local conectados en el grupo PromoEco de Linkedin (gracias @marta_gimeno) nos preguntamos por qué algunos polígonos industriales (empresariales los llaman ahora, parece que la palabra industria sea peyorativa) se están vaciando, y cómo podemos reconducir este fenómeno.

Yo no tengo la solución, pero sí apunto en el grupo dos tendencias que nos pueden hacer reflexionar. Por un lado, la explosión de la microempresa red, y por otro la relocalización de la producción. La primera es fruto de la evolución TIC que reduce drásticamente los costes de transacción que dan lugar a empresas grandes; la segunda, a la evidencia de que tarde o temprano el coste del transporte y de otros aspectos será superior al ahorro que supone la deslocalización lejana.

Me imaginaba mientras escribía en linkedin un polígono industrial con pequeñas naves adaptadas -no como ahora- a una fabricación industrial artesanal (según la declaración de #redca), con una potente red telemática de trabajo colaborativo, con espacios para empresas de servicios, con un sistema logístico y de marqueting compartido entre todos, y tal vez con algunos proyectos comunes fruto de la autoorganización.

Pasaron unos días, y RSSeando he descubierto esta “empresa abierta” llamada Local Motors que está en la línea de lo que he ido posteando sobre las empresas colaborativas, los prosumidores y el conocimiento compartido.  Resulta que inspirándose en las paltaformas de software Open Source se plantearon un día “Y por qué no se puede diseñar un vehículo de manera colaborativa y de código abierto?”. Se pusieron manos a la obra y crearon, entre 2.900 personas de 100 países y más de 35.000 el Rally Fighter. Y no sólo eso, sino que los compradores del vehículo pueden construirlo en su casa, experimentar la emoción de construir tu propio coche. Una alternativa tal vez menos avanzada pero también interesante es OScar, el sistema operativo de código abierto para construir un vehículo. Y todavía más en este excelente post de Euskadinnova.

Y qué tiene esto que ver con los polígonos industriales? Pues mucho. Mi imaginario inicial se amplía con este caso, si lo centramos en la crisis del sector auxiliar de la automoción.

1. Las naves de los polígonos y sus infraestructuras se adaptan para alojar a decenas de centros de microproducción  interconectados, así como espacios para empresas de servicios.

2. Se fomenta el reciclaje de “artesanos industriales locales” de la industria de la automoción -mecánica, electrónica, diseño- formándolos en el uso de las herramientas de diseño colaborativas y financiando la adquisición de máquina herramienta y software de código abierto.

3. La administración regional financia (y no promueve) una iniciativa social de concurso de diseño integral del mejor coche -eléctrico, por supuesto- en el que se participa desde los 4 años a través de las escuelas, apoya su fabricación local distribuida y fomenta el alquiler del vehículo (nunca más compra) y la industria del reciclaje.

Este modelo para la industria de la automoción podría funcionar también en otras agregaciones como el mueble de La Sènia bajo el paraguas de Openstructures.net, un fantástico programa de diseño colaborativo. Por qué no podemos hacer frente a los IKEAs del mundo mundial mediante iniciativas como esta lideradas por un Centro de Innovación como el Cenfim y en las que pueden participar tanto profesionales como aficionados y aficionadas al bricolaje? Y por qué no dedicar una revista de decoración a publicar los mejores diseños? Y por qué no los mismos mecánicos artesanos de la automoción fabrican para los muebles? O los dentistas? Tenemos torneros que saben idear y fabricar tornillos de altísima calidad, no son robots, dejemos crear y crecer a las personas.

Y por qué no….

2010011. Del Game of Life a las castas de innovación

No sé si alguna vez habéis jugado al “Game of life“, un inocente experimento con mucha teoría sobre autoorganización detrás. Se trata de un juego creado por John Conway, y con el que os podéis pasar horas probando nuevas figuras de condiciones iniciales. Hace tiempo hablé sobre esto en un post escrito a altas horas de la noche.

Las reglas del juego no pueden ser más simples

For a space that is ‘populated’:
Each cell with one or no neighbors dies, as if by loneliness.
Each cell with four or more neighbors dies, as if by overpopulation.
Each cell with two or three neighbors survives.
For a space that is ’empty’ or ‘unpopulated’
Each cell with three neighbors becomes populated.

(Un inciso: si os sobra tiempo, os recomiendo este  libro que leí hace unos años “Complexity: the emerging science at the edge of Order and Chaos” de M. Mitchell Waldrop que me sedujo tanto por el contenido como por el estilo de redacción. Nos describe los inicios del Santa Fe Institute y de la ciencias de los sistemas complejos y la autoorganización, y del Game of Life).

De vuelta. Si jugáis un poco veréis que dependiendo de las condiciones iniciales (las figuras) aparecen modos estacionarios, otros en los que el “alien” creado se mueve, otros en los que crece y explota… y si en alguno de ellos introducís un elemento extraño (podéis hacerlo clicando en uno de los píxels) veréis que el comportamiento es totalmente diferente.

Pues bien, hablando en términos de ecosistemas de innovación. Qué configuración sería la óptima para conseguir que el ecosistema se desarrolle? Por qué la introducción de un nuevo elemento en una configuración determinada de un cluster (por ejemplo una agencia de innovación local o una subvención) hace que una región se vuelva dinámica y en otros casos sea un fracaso total? Qué relación tiene esto con las organizaciones que aprenden? Y con la autoorganización?

En los próximos posts intentaré buscar referencias sobre el tema y reflexionar sobre el mismo. Hay bastante escrito sobre la difusión de las innovaciones, pero lo que a mi me interesa particularmente es por qué cuando un centro de investigación de excelencia se “planta” en una región su efecto sobre la misma es nulo o inapreciable.

Existe alguna manera de  conseguir que la pyme local que en general sigue un modelo de innovación “de perfil bajo” consiga acceder al conocimiento de las mentes brillantes del centro de investigación que genera publicaciones y conocimiento estructurado, codificado y reconocido en los indicadores “oficiales”? Será verdad que simplemente se trata de que hablan lenguajes diferentes tal y como siempre se dice de la relación universidad-empresa? En este caso la figura de un traductor o traductora sería suficiente, pero la realidad es tozuda, y la transferencia de conocimiento entre unos y otros sigue sin funcionar.

No será que en realidad se trata de un problema de castas de innovación? Donde antes primaba el capital y dimensión para clasificar a una organización ahora se considera la calidad de su conocimiento estructurado? Y el conocimiento que atesora el pobre barbero de mi pueblo, cómo se puede codificar y medir?

Complexity: Life at the Edge of Chaos

2009012. Del autoservicio a los corresponsales de LV 2.0

asimov_3El concepto de prosumidor, según la entrada de wikipedia*, se remonta a finales de los 70 del siglo pasado con la publicación de “La tercera Ola” de Alvin Toffler. Tengo que reconocer que cuando lo leí hace unos 20 años no me impresionó demasiado, seguramente debido a que todavía estábamos en el inicio de la transición hacia la economía del conocimento y yo no estaba ni mucho menos preparado. Creo que ha llegado el momento de releerla, y descubrir que los Wikinomics y compañía no son nada nuevo… al menos para un visionario como Toffler. Esta entrada de wikipedia resume el libro con bastante acierto o como mínimo introduce a reflexionar (la figura del prosumidor en la primera ola de economía autosuficiente es ciertamente interesante).

(*Buf, por un momento me ha venido un flash de la saga de La Fundación de Asimov en que para introducir algún tema habitualmente hacen referencia a la entrada en la Enciclopedia Galáctica, como hago yo y muchos otros con Wikipedia).

Cuando hace unos años se introdujo el “autoservicio” se generó un sentimiento social de que las empresas se aprovechaban del usuario para incrementar los márgenes con la excusa de la facilidad y rapidez en las compras. De la tienda de ultamarinos a la frutería y la droguería local, en todas esstaba prohibido tocar el género (cuánta palabra en desuso…) y el experto o la experta te servía y te ofrecía conversación. Aparecieron los supermercados donde el consumidor jugaba un papel relevante llenando el carro de la compra siguiendo su (pensaba él o ella) libre albedrío. Qué ingenuidad no caer en la disposición estratégica de los lineales!

De manera similar las estaciones de servicio (o de autoservicio, debieran bautizarlas ahora) o gasolineras pasaron en su gran mayoría a requerir la intervención del consumidor para llenar el depósito de combustible. Y lo mismo para los cajeros automáticos o las máquinas expendedoras de la RENFE. Pero el consumidor estaba contento, no tenía que dar conversación y podía ir mucho más rápido haciendo la compra o las operaciones necesarias para satisfacer sus necesidades.

Seguimos avanzando y aparecen los conceptos de Open Innovation de Chesbrough por todos ya conocidos, y la conversión del consumidor en prosumidor (proveedor+consumidor o profesional+consumidor). El diseño asistido por el usuario releva o complementa el Diseño Asistido por Ordenador (CAD), como por ejemplo la entidad financiera La Caixa diseñando sus nuevos y futuristas cajeros automáticos con más de 1000 clientes/usuarios que definieron los servicios que podría incorporar (más allá de la usabilidad).

Y finalmente llega la segunda parte del título del post. El medio de comunicación La Vanguardia del Grupo Godó puso en marcha hace un año un experimento que ha dado un buen resultado según la propia valoración de este medio. La idea era que lectores de LV residentes fuera de España opinasen -de manera voluntaria y no retribuida- sobre la visión de las elecciones generales del 2008 en España en un inicio y más adelante de las noticias locales que pudiesen ser de interés para los lectores de LV. Más de 170 trabajadores no retribuidos conforman la plantilla de LV en estos momentos.

Mirándolo con buenos ojos ciertamente se trata de una oportunidad para desarrollar la creatividad de estas personas, darlas a conocer y generar una comunidad de intereses. Es una relación simbiótica en que las dos partes ganan. Mirándolo con anteojos antisistema estamos ante un abuso por parte de las denostadas corporaciones empresariales para conseguir mano de obra altamente cualificada más que barata. Estamos tan lejos del modelo del lineal del supermercado, del cajero o de la gasolinera?

1. En la gasolinera el consumidor simplemente incrementa los márgenes pero no ejerce su creatividad ni recibe beneficio alguno más allá de la rapidez que también obtendría si el propietario pusiese más personal y redujese su margen. La gasolinera no baja los precios. La ganancia, un 90% para la empresa, un 10% para el usuario.

2. En la utilización del cajero automático (a través del estudio de las millones de operaciones realizadas por los usuarios) o el paseo de compra por el hiper (a través del estudio de su comportamiento de compra, no olvidemos que el usuario en este caso es un experto en compra rápida y detección de ofertas) el consumidor aporta información de manera involuntaria pero consentida. Esta aportación redundará en mejores diseños de cajeros o en una disposición de productos en el lineal más simple o de fàcil compra. Es un prosumidor anónimo. La ganancia, un 80% para la empresa y un 20% para el usuario.

3. Los corresposales de LV son ya un caso de prosumidor identificado, voluntario, que establece una relación de “socio colaborador” con la empresa al estilo de lo que podría ser una cooperativa de trabajo asociado. El hecho de tener una identidad hace que la ganancia se reparte mejor entre las partes, pasamos ya al 70/30. Para LV un corresponsal es poca cosa entre los miles de empleados; para el corresponsal es una aportación importante.

Algunas conclusiones:

1. Las figuras de relación laboral deberían ampliarse o regularse (o no) para dar cobijo a este tipo de nuevos “socios” colaboradores. Qué relación contractual tienen estas personas con La Vanguardia? Qué derechos y deberes tienen? LV publica todo lo que envían o se reserva el derecho a la censura. Seguro que esta “relación contractual” por llamarla de alguna manera ya existe en la órbita del software libre, no tanto sobre los contenidos sino sobre los prosumidores.

2. En la misma línea, si yo fuese la administración no tardaría en crear la Agencia de Defensa del Prosumidor similar a la del Consumidor.

3. Por qué no una cooperativa de prosumidores?

Alguien conoce iniciativas en estos tres campos?

P.S. Una semana más tarde, Juan Freire publica en su blog un post muy relacionado con este (salvando las distancias) en que habla sobre la producción P2P y los contratos sociales. Una conclusión que me interesa es que cada vez más la producción en formato de colaboración P2P nos lleva a que el comportamiento “en modo empresa” y el comportamiento “en modo ocio” se mezclen.

Así como yo no puedo colaborar en un proyecto para una organización con la que no comparto mis ideales de vida, las organizaciones deben ajustar sus posicionamientos para captar el máximo número de clientes/usuarios que se identifiquen con su visión (“Don’t be evil” de Google, o “Para los hijos de tus hijos” de Endesa). Lástima que a algunos como estos últimos les salga rana, como el caso de Endesa o Iberdrola, como podéis leer en este post denuncia de Julen Iturbe.

2009005. Chesbrough, open innovation y micropymes

Henry Chesbrough

Interesante cuanto menos fue la conferencia que impartió Henry Chesbrough en Barcelona el 27 de Febrero en Barcelona organizada por la Fundación KIMbcn. El papel de esta entidad en el sistema Ciencia-Tecnología-Empresa ya lo comenté aquí hace un tiempo, y desde entonces no ha dejado de crecer en recursos y servicios. Pronto su estreno en otras ciudades de España.

La organización casi perfecta (tan sólo criticar la falta de espacio físico para el networking, algo apretado), y particularmente acertada el formato de la sesión de preguntas previas al Dr. Chesbrough realizadas previamente por personas relevantes del sistema. 

La jornada llevaba por título “Jornada sobre nuevos mercados del conocimiento y la innovación”. La primera parte de su discurso era conocido para los seguidores de este experto en innovación, y lo que comentó lo podéis encontrar en sus libros y publicaciones. Interesante fue también la mención del modelo de negocio de El Bulli, cómo puede triunfar un restaurante que sólo abre medio año?

Me sedujo más la segunda parte en que trató dos temas: nuevos modelos de negocio y Open Innovation para pymes. En el primero explicó los diferentes estadios de maduración de los modelos de negocio, desde las commodities hasta las Platform leadership. Sus teorías sobre Open Innovation forman parte de una de estas etapas, pero no la que él considerabal más evlocucionada. Para ilustrar estos estadios Chesbrough presentó casos como Ryan Air, y otros ejemplos como Google, Facebook, Gillette, ebay…

El segundo tema que trató en la segunda parte fue el de Open Innovation para pymes. Chesbrough trató de convencernos de que la pyme encaja también en el modelo de Open Innovation, y aquí es donde discrepo de su discurso. No esperaba de hecho que me convenciese sobre cómo aplicar su metodología al entorno empresarial local; simplemente creo que creó una expectativas que después no satisfizo. Y no digo que lo que explicó no fue ciertamente interesante -no en vano es profesor de Berkeley- pero las recetas que explicó no dejaron de ser las clásicas de los retos de las pymes y sus ventajas: nichos de mercado, focalización, rapidez de respuesta,…

Sigo pensando una semana después que el modelo americano de Open Innovation no es aplicable todavía por estos lares, que nos falta parte del ecosistema de innovación y grandes empresas con carteras potentes de I+D. Es cierto que las pymes con visión internacional pueden ya aprovechar los “excedentes” de la investigación de grandes corporaciones para completar sus productos, o bien colaborar en el desarrollo de los productos de las primeras a través de portales como innocentive, pero creo que nuestro sector empresarial está todavía lejos.  La reticencia cultural a la cooperación y la desconfianza entre los agentes del sistema Ciencia Tecnología Empresa siguen siendo una asignatura pendiente . 

En definitiva, una excelente clase de estrategia empresarial en el edificio IMAGINA de Mediapro en el nuevo entorno del campus audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra situado en el distrito de la Innovación 22@ de Barcelona. Enhorabuena a KIMbcn por su iniciativa.