2012008. Emprender por necesidad: no encontramos pan sin gluten ecológico y local.

Ir a la versión en catalán

En casa somos unos cuantos celíacos, personas intolerantes al gluten. Nos hacemos el pan en día sí día también. Podríamos comprarlo a empresas como Schaer, que se ha hecho de oro a base de ampliar su cartera de productos siguiendo el mismo modelo que Danone con marca propia innovadora + marca blanca para Mercadonas y con una gran comunidad vinculada a recetas.

Pero en casa tenemos desde hace unos años la manía (mucho antes de la emisión del reportaje “Què mengem”y de la “Història de los dos tomates“) de intentar comer productos de cultivo ecológico y local, por salud y para favorecer el desarrollo sostenible. Hasta ahora el pan no había entrado en esta categoría porque bastante teníamos con hornearnos el nuestro, pero ahora que ya dominamos algo la técnica creemos que ha llegado el momento de pasarnos al pan local y ecológico.

Como la Schaer no ha entrado todavía en este mercado ecológico ni nos consta que sea producción local estamos buscando alternativas. La primera,  comprarlo hecho. Encontramos muchas empresas interesantes e inspiradoras que impulsan el arte de hacer pan y que eligen harina ecológica local. El horno BarcelonaReykjavik  es lo que consumen en nuestra asociación de consumo ecológico, pero no ofrecen pan sin gluten entre otras cosas porque trabajan básicamente con espelta.

La segunda opción es hacernos el pan nosotros mismos como hasta ahora pero cambiando de harinas. Las cosas se nos empiezan a complicar porque encontrar harina ecológica libre de gluten no es nada fácil. La podemos importar de de Francia o de Inglaterra, pero no la encontramos aquí y por tanto ya no aplicamos el principio de kilómetro cero o productos de proximidad. El modelo inglés con Doves Farm es muy interesante como modelo de explotación rural y orgánico (lo que aquí llamamos ecológico). Tienen dos líneas de producción, una totalmente dedicada a harinas sin gluten, el mismo que usan en Bob Red’s Mill desde hace años, otra marca de referencia esta vez en EEUU.

En Cataluña podemos encontrar harina de mijo, de maíz, de arroz y de trigo sarraceno pero al pasar por el molino se contamina. Es necesario disponer de un molino separado, y para justificar la inversión hay que vender mucha harina como en el modelo francés, alemán o inglés, exportando a toda Europa. Hemos estado buscando por los diferentes proveedores de harina y no hemos encontrado a ninguno que disponga de un molino separado, será una cuestión de tiempo que llegue.

La tercera opción sería moler nosotros mismos la harina o las harinas, ya que el pan nos sale mejor con una combinación de harinas. Como es ecológico, el molino debe ser preferiblemente de piedra ya bajas revoluciones como nos indican en Pa d’en Pitus i com marca la ley. Se debería evaluar el mercado potencial, y en algún momento futuro decidir si dar el salto a la exportación  traicionado parcialmente los principios de proximidad o bien por ejemplo defender que comer sin-o con menos-gluten es una opción muy válida dado que el trigo actual es pesado y muy específico que dificulta una buena digestión y un equilibrio en el desarrollo territorial y la lucha contra las plagas.

Es este el camino que nos traza el futuro? A veces sólo hay que escuchar tu entorno y tu corazón. Ir toda la familia a hacer de masovers (la opción de propiedad es por ahora una utopía, aunque estamos trabajando en ello) en una masía con un molino, encontrar a alguien que nos venda el cereal, y empezar a hacer harina primero y pan ecológico y local sin gluten.

Anuncis

2010022. ¿Conoces el código de tus huevos?

Ayer aprendí cómo leer los códigos de los huevos. Es un ejercicio interesante que nos puede hacer reflexionar sobre otras oportunidades simples de introducir la ética en los negocios. Wikipedia y el InstitutoHuevo.com nos explican el significado de la primera cifra del etiquetado del  los huevos de gallina:

  • Si es un 3 “criadas en jaulas”: Las gallinas están dentro de jaulas diseñadas especialmente para facilitar la recogida de los huevos, evitando que se ensucien con el estiércol. Tienen acceso continuo al agua y a una alimentación equilibrada. Estas instalaciones facilitan el control sanitario y la limpieza.
  • Si es un 2 “criadas en suelo”: Las gallinas se mueven libremente dentro del gallinero, en el que tienen comida, agua, ponederos zonas de descanso.
  • Si es un 1 “camperas”: Las granjas tienen, además de un gallinero como el de las gallinas en suelo, corrales al aire libre donde las gallinas salen a picotear, escarbar y darse baños de arena.
  • Si es un 0 “de producción ecológica”: Las instalaciones son similares a las granjas de gallinas camperas, pero se alimentan con pienso que procede de la agricultura ecológica y tienen que cumplir unas normas específicas de este tipo de producción.

Las otras cifras indican el país, provincia,municipio y granja donde se ha “producido” el huevo. Por cierto, si queréis saber más sobre los métodos de producción fordisto-animalista podéis entrar en la sadoweb de Granjas de Esclavos, no sin antes hacer votos de abandonar el consumo de carne o en todo caso pasaros al ecológico. También os recomiendo el libro “Somos lo que comemos” de Peter Singer.

Yo sigo empeñado en que el futuro pasa por crear ecosistemas de desarrollo económico más cercanos, incluyendo niveles de administración, educación y financiación también con poder de decisión e impacto local . Me preguntaba en octubre 2009 en este post dónde encontrar producción local de ropa y calzado, y todavía no tengo respuesta.

Existen iniciativas muy interesantes en sentido contrario como Sourcemap, que indican dónde se han producido algunos elementos comunes como muebles de IKEA (este ejemplo visual no tiene pérdida). También podemos encontrar movimientos que promueven el intercambio o trueque local de productos que ya no necesitamos como freecycle, con diversos grupos en España (aquí el de Barcelona). Y podemos encontrar en US webs con productos locales, en general materias primas, por ejemplo en local harvest pero no de productos manufacturados. Lo que yo quiero es un directorio de tiendas donde pueda comprar producción local, desde alimentación a papel higiénico, y tal vez tú puedas ayudarme, o tal vez yo deba iniciar un grupo en facebook 🙂 y una web embrionaria.

En todo caso, el ejemplo de las gallinas me viene al pelo. Todos conocemos las etiquetas de ropa que nos indican su composición, el lugar de fabricación, el nombre el fabricante y las formas de conservación adecuadas. Algunas ONG como Intermon Oxfam se han propuesto que grandes empresas textiles implementen políticas de respeto de derechos humanos en los países de origen. Tampoco es esto lo que yo busco, sino que la ropa se produzca aquí. (Entendámonos, no es volver al proteccionismo, no es cuestión de aranceles, es asumir que la suma de proyectos de producción local puede ser social, ambiental y económicamente rentable).

Cómo puedo saber si el algodón y otras materias primas con las que se ha tejido una camiseta son de procedencia local? Dónde se han diseñado y fabricado las máquinas con las que se ha elaborado la prenda? Dónde se genera la energía que mueve las máquinas? De dónde procedía el dinero para la inversión? En qué grado el personal técnico que trabaja en la fábrica se ha formado en escuelas locales? Qué porcentaje de la contratación externa -por ejemplo la contabilidad o la ingeniería que repara las máquinas- es local? Dónde se procesan los residuos que genera la planta y en qué porcentaje son aprovechados por otras organizaciones locales? A dónde va a parar la ropa una vez gastada? Cuál es su grado de participación en acciones para la comunidad local?. Una etiqueta podría ser mucho más explícita que la actual. Por ejemplo, podríamos tomar los siete elementos anteriores y establecer una clasificación:

1. La materia prima se ha cultivado en un radio de 500km. Las máquinas son diseñadas, fabricadas y reparadas por una empresa local. La financiación procede de un fondo de inversión local. Existe un ciclo formativo y una carrera técnica que forma especialistas en producción textil, y la empresa recompra la ropa usada (mediante descuento en la ropa nueva) para darle nuevos usos sociales. Finalmente la empresa proporciona la vestimenta de la asociación de Castellers local a precio de coste.

5. Una empresa con sede social en la región que comercializa ropa hecha en Bangladesh, que subcontrata la gestión de clientes a una empresa situada en Brasil, que no participa en ningún acto local, que se financia mediante un fondo de inversión holandés…. pero que crea empleo, (el tipo de empleo “visto y no visto”). Es este el tipo de empresa que estamos fomentando que se instale en nuestros polígonos y parques empresariales?

Mediante este tipo de etiqueta tal vez podríamos ser algo más conscientes del poder que tenemos como consumidores en el desarrollo de nuestras economías, y no hacer siempre responsable al gobierno de turno descargando nuestras conciencias y responsabilidades.

La imagen es de http://www.granjasdeesclavos.com

2010019. ¿Mejor pequeñas y emprendedoras? Ánimo, @juleniturbe

Uno de mis entretenimientos preferidos es establecer relaciones entre las diferentes entradas que voy coleccionando. Estos días han caído en mis manos dos documentos de diferente extensión ciertamente interesantes, y una propuesta de proyecto final de carrera PFC que me lleva a descubrir a la empresa Techideas.

El primero, el post-pataleta escatológica de Julen Iturbe sobre el gigantismo empresarial que, además de hacerme reir, me ha llevado a pensar sobre la importancia de las pequeñas cosas y nuestra obsesión por el crecimiento. Nos dice Julen que las empresas crecen y se fusionan, y los empleados acaban siendo un número prescindible. Estamos reproduciendo el esquema de la metrópolis, donde nadie se conoce ni se cuida del prójimo, en la empresa. Estructuras jerárquicas con múltiples departamentos que capan la iniciativa personal, no lugares donde perder la vida por un plato de lentejas. Julen acaba renunciando al sistema fagocitador, al menos por un día.

El segundo es un documento de NEF -fundación que sigo hace cierto tiempo- que propone algunos atajos innovadores, sin duda mucho más innovadores que la reforma laboral en ciernes, para lidiar con la triple crisis que nos azota. El texto de NEF se titula “The art of Rapid Transition, How to thrive in times of crisis” y os lo podéis descargar también en abierto (ah, qué gran cosa esta para las economías precarias sedientas de conocimiento). Nos habla entre otros casos de la experiencia de Cuba (sí, sí, Cuba, esto ya me huele a comunistas alternativos) y explica cómo a partir de la caída de la URSS la isla se las tuvo que ingeniar para reconvertir su sistema de alimentación prescindiendo de abonos químicos y transporte, y cómo este cambio derivó en mejoras en salud y en emprendimiento mediante la parcelación -nunca mejor dicho- de responsabilidades sobre los huertos ciudadanos.

El tercero, el PFC de la UPC, es el estudio de innovación que ha realizado Manu Arjó en la empresa Techideas sobre SIRONTA, un entorno gratuito colaborativo (P2P collaborative tool used for exchanging, creating and editing documents that require teamwork) ciertamente atractivo desarrollado aquí mismo, en la vieja Barcelona. Techideas tiene un sentido de la responsabilidad social y del openness que bien podría formar parte de los 20 casos de economía abierta estudiados por MIK i EOI.

Qué tienen en común los tres elementos? Desde Cuba nos dicen que lo que hizo el gobierno cubano fue pedir a la población que fuese el máximo de autosuficiente respecto de la alimentación. Que cada individuo, cada empresa, cada cbarrio, cultivase un pedazo de tierra en la ciudad o en el campo, y se hiciese responsable del mismo, y que sus ingresos y su propia vida podrían depender de su producción, y no de la ayuda del Estado. Las grandes extensiones de cultivo se trocearon y repartieron ya que tampoco había combustible para trabajarlas ni para repartir la cosecha a toda la isla, y se fomentó el consumo local. En una palabra, se descentralizó y se delegaron responsabilidades, lo que fomentó el emprendimiento en gestión económica y técnica y la innovación unipersonal abierta.

Desde Techideas se nos ofrece un modelo empresarial basado en la imitación de la naturaleza y de las Scale Free Networks como elementos robustos y eficiente de gestión de ecosistemas. Como en el caso anterior y como nos enseña la naturaleza, una miríada de pequeñas empresas conectadas realizando trabajo colaborativo son más eficientes que una sola empresa grande, siempre que sean capaces de cooperar tanto en el conocimiento como en los proyectos de inversión. Para ello Techideas ha desarrollado SIRONTA y lo ofrece en su versión básica con licencia gratuita.

Por tanto, Julen, un poco de esperanza respecto al futuro. Cierto es, las grandes empresas deshumanizadas tienen algunas pegas, pero también algunas ventajas si sabemos combinar el micro y el macro. El Grameen Bank es el banco de microcréditos formado por millones de accionistas que hace más de 20 años está transformando el mundo. Danone sería una de esas grandes empresas un tanto deshumanizadas vendidas a los accionistas. La unión de ambas iniciativas mediante el Grameen Creative Lab (otro caso para MIK-OBEA) permite el desarrollo de  proyectos de social business como el Grameen Danone que transforman el mundo sin renunciar a lo bueno de cada instrumento socioeconómico que hemos desarrollado desde hace 40.000 años, muy lejos todavía de los 4.500 millones de años de evolución de Gaia.

2010015. ¿Puede una tienda abrir sólo 4h a la semana?

Las personas innovadoras tienen ideas que van en contra de la tendencia general, que no por ser de muchos es necesariamente la más acertada. Estamos acostumbrados a ver cómo los comercios alargan sus horarios de apertura más de 12h al día e incluso en festivos. Pero sabéis que hay otros que sobreviven  abriendo sólo 4h a la semana. Cuál es su secreto?

Veremos cómo innovaciones en el modelo de distribución permiten que una pequeña cooperativa de comida ecológica pueda hacerlo. Idealmente una tienda tiene que estar abierta el máximo tiempo posible para absorber la máxima demanda y amortizar el coste del local.  A nadie se le ocurrirá decir a los clientes que tienen que venir a una hora determinada, porque creen que en este caso el cliente se irá a otro proveedor con más facilidad de compra.

Sin embargo, el cliente puede pensar diferente: por qué tengo que soportar yo el coste de la apertura de la tienda durante 50h a la semana, si sólo la uso 30 minutos? Si realmente nos organizásemos, el dependiente podría trabajar menos horas y yo obtener un coste más bajo, no?

En el caso de una de las cooperativas de consumo ecológico de Sant Cugat la “compra” se realiza los jueves y viernes de 19 a 21h exclusivamente.  Parte del trabajo se realiza de manera asíncrona (en casa se rellena una hoja excel con el pedido y se envía por email), los trabajadores de la cooperativa se abastecen y preparan el pedido y este se pasa a recoger por la tienda en estos dos horarios.

La tienda-almacén se comparte con otras cooperativas de consumo ecológico, y los socios pagan 30€ al mes por el local, los trabajadores/as y el servicio. El consumidor paga el precio de coste de los productos, claramente mucho más económico que el de cualquier otra tienda, siempre que haya un mínimo consumo que compense los 30€ de cuota mensual.

Con 100 socios la cooperativa ingresa 3.000€ al mes, lo que da para pagar un local-almacén y unas cuantas horas de trabajo desvinculado de la atención al público. Cierto es que este servicio no está incluido en el precio, pero el socio de la cooperativa está informado, sabe lo que busca, y sabe quién se lo vende. Periódicamente se realizan asambleas para verificar la “calidad” del sistema y facilitar la relación y la vocación social de la cooperativa.

No es interesante el modelo? Se podría extrapolar a otros sectores? Cuántas horas permanecen algunas tiendas ociosas entre semana o en horas laborables, concentrando el negocio entre las 17 y las 2oh de cada día y especialmente los sábados? No tendría más sentido estudiar alternativas como las que plantea esta cooperativa?

Cuál puede ser realmente el problema? Que el coste de los locales es muy superior al del salario de las personas que trabajan, de manera que lo que realmente hace falta es el ratio de ocupación de local por parte de los compradores, llegando al extremo de prescindir de las personas -como las máquinas de vending- o de pagarles el mínimo posible con lo que el trato con el cliente se resiente. Ya vimos cómo están despareciendo los barberos porque no pueden costearse el local si no es de herencia familiar.

Si consiguiésemos invertir esta tendencia, si lo que tuviera valor fuese las horas de contacto clientes-vendedor, y no clientes/m2 de local, tal vez todo sería diferente.

La imagen es de www.gonaturalorganicfood.com 

2010014. Quieres invertir en un nuevo continente?

Ante catástrofes, sequías o episodios de fríos intensos todos nos hemos preguntado por qué, si en la Tierra hay regiones claramente inhóspitas, nos empeñamos en vivir en ellas. Yo también me he preguntado a menudo si no será el clima es el factor más importante en el grado de desarrollo de un país, y qué pasará con los migrantes climáticos en unos lustros.

Entre sueños moldeados por la incrustración cerebral del mapa de posición del avión durante las 14h del vuelo BCN-Buenos Aires se me apareció como respuesta a mis preguntas la visión de un nuevo continente flotante. No es técnicamente difícil, y sólo con imaginarlo se abren infinitas posibilidades y enfoques, tanto desde el punto de vista científico como del social y del empresarial.

Ya sé, no es una idea nueva. Se venden ya islotes aquí, y existen proyectos visionarios e interesantes que van en esta dirección como The SeaSteading Institute. Pero insisto, me interesan las posibilidades. No hablo de islotes, hablo de continentes que puedan ser autosuficientes social, económica y biotécnicamente. Y a bote pronto se me ocurren estas ideas:

1) Enfoque empresarial:  el salto de los hoteles y resorts a los continentes. Ante la falta de espacio en ciudades ya existentes se alquilarían parcelas para que nuevos colonos empezasen una vida en un entorno saludable, sin terremotos, sin inundaciones por subidas de nivel del mar y con un clima templado que se podría modificar en latitud -moviendo el continente- en función de la evolución del cambio climático o de las corrientes.

2) Enfoque social: igual que la administración crea residencias para ancianos, para inmigración, para huérfanos, llegará un día en que tenga que ofrecer espacios ante la avalancha de la migración climática. Para no sobrecargar el territorio actual, sacará a concurso público la concesión de la gestión de un  continente flotante para alojarlos. Es probable que el empresario anterior no pueda ofrecer el mismo espacio dado que los nuevos colonos que pagarán por la tierra prometida no estarán  interesados en llenarla de “migrantes climáticos pobres” (los ricos ya habrían emigrado, sería una función puramente social).

3) Enfoque de investigación: muy interesante si lo vinculamos a la autoorganización y los sistemas complejos adaptativos de los que soy como sabéis un fan. Qué pasa si por ejemplo dejas caer un millón de personas que no se conocen en un territorio? Cómo se organizan socialmente? Egoísmo puro o cooperación? Si se escogen de manera que no haya un idioma que predomine, cuál será el ganador? O aparecerá uno nuevo? Qué tipo de administración y gobierno se creará? Vale la pena replicar la vieja democracia o esperar que se genere un sistema nuevo? Se podría moldear una sociedad de personas emprendedoras? Se podría variar su posición y establecer una curva emprendizaje-temperatura?

Como veis da para mucho el tema, casi para escribir un libro durante el próximo e interminable viaje de regreso a BCN. Lástima de batería del portátil…

2010013. Quien tiene un polígono tendrá un tesoro

Un grupo de interesados en la promoción de la economía local conectados en el grupo PromoEco de Linkedin (gracias @marta_gimeno) nos preguntamos por qué algunos polígonos industriales (empresariales los llaman ahora, parece que la palabra industria sea peyorativa) se están vaciando, y cómo podemos reconducir este fenómeno.

Yo no tengo la solución, pero sí apunto en el grupo dos tendencias que nos pueden hacer reflexionar. Por un lado, la explosión de la microempresa red, y por otro la relocalización de la producción. La primera es fruto de la evolución TIC que reduce drásticamente los costes de transacción que dan lugar a empresas grandes; la segunda, a la evidencia de que tarde o temprano el coste del transporte y de otros aspectos será superior al ahorro que supone la deslocalización lejana.

Me imaginaba mientras escribía en linkedin un polígono industrial con pequeñas naves adaptadas -no como ahora- a una fabricación industrial artesanal (según la declaración de #redca), con una potente red telemática de trabajo colaborativo, con espacios para empresas de servicios, con un sistema logístico y de marqueting compartido entre todos, y tal vez con algunos proyectos comunes fruto de la autoorganización.

Pasaron unos días, y RSSeando he descubierto esta “empresa abierta” llamada Local Motors que está en la línea de lo que he ido posteando sobre las empresas colaborativas, los prosumidores y el conocimiento compartido.  Resulta que inspirándose en las paltaformas de software Open Source se plantearon un día “Y por qué no se puede diseñar un vehículo de manera colaborativa y de código abierto?”. Se pusieron manos a la obra y crearon, entre 2.900 personas de 100 países y más de 35.000 el Rally Fighter. Y no sólo eso, sino que los compradores del vehículo pueden construirlo en su casa, experimentar la emoción de construir tu propio coche. Una alternativa tal vez menos avanzada pero también interesante es OScar, el sistema operativo de código abierto para construir un vehículo. Y todavía más en este excelente post de Euskadinnova.

Y qué tiene esto que ver con los polígonos industriales? Pues mucho. Mi imaginario inicial se amplía con este caso, si lo centramos en la crisis del sector auxiliar de la automoción.

1. Las naves de los polígonos y sus infraestructuras se adaptan para alojar a decenas de centros de microproducción  interconectados, así como espacios para empresas de servicios.

2. Se fomenta el reciclaje de “artesanos industriales locales” de la industria de la automoción -mecánica, electrónica, diseño- formándolos en el uso de las herramientas de diseño colaborativas y financiando la adquisición de máquina herramienta y software de código abierto.

3. La administración regional financia (y no promueve) una iniciativa social de concurso de diseño integral del mejor coche -eléctrico, por supuesto- en el que se participa desde los 4 años a través de las escuelas, apoya su fabricación local distribuida y fomenta el alquiler del vehículo (nunca más compra) y la industria del reciclaje.

Este modelo para la industria de la automoción podría funcionar también en otras agregaciones como el mueble de La Sènia bajo el paraguas de Openstructures.net, un fantástico programa de diseño colaborativo. Por qué no podemos hacer frente a los IKEAs del mundo mundial mediante iniciativas como esta lideradas por un Centro de Innovación como el Cenfim y en las que pueden participar tanto profesionales como aficionados y aficionadas al bricolaje? Y por qué no dedicar una revista de decoración a publicar los mejores diseños? Y por qué no los mismos mecánicos artesanos de la automoción fabrican para los muebles? O los dentistas? Tenemos torneros que saben idear y fabricar tornillos de altísima calidad, no son robots, dejemos crear y crecer a las personas.

Y por qué no….

2010007. De torres de marfil y modos de innovación

No recuerdo si fue vía Twitter  o GReader, pero por fortuna me llegó hace unos días  este interesante artículo de Björn Asheim publicado por la Revista Vasca de Economía EKONOMIAZ. De hecho todo el número dedicado a los Sistemas Regionales de Innovación es interesante y recomendable su lectura. El artículo en cuestión lleva por título La política regional de innovación de la próxima generación: cómo combinar los enfoques del impulso por la ciencia y por el usuario en los sistemas regionales de innovación.

El tema que aborda es el pan nuestro de cada día de los que nos dedicamos a esto de la innovación y el territorio. Cómo combinamos el modo de innovación basado en el conocimiento científico y tecnológico (STI) vinculado a centros de investigación, universidades y grandes empresas con el modo de innovación basado en la demanda y impulsado por el usuario DUI (Doing, Using, Interacting). Este segundo modo se basa en procesos informales de aprendizaje y en la experiencia, es menos organizado y planificado, es más común en la pyme que el primero y ha permitido al barbero de mi pueblo mantener su oficio y empleo durante tres generaciones.

Cuántos municipios y regiones han acogido un centro de investigación y/o tecnológico especializado en el primer modo (STI) con la esperanza de que revitalizase su maltrecha economía? Y cuántos casos conocéis en que el centro no se haya convertido en una torre de marfil sin participación del tejido empresarial y social del entorno?  El artículo que os he mencionado propone diferentes vías para que ambos modos de innovación se encuentren en algún punto dando sentido a un sistema local de innovación.

Interesante también es la distinción que hace -nada nuevo desde Aristóteles, también hay que decirlo- entre tres tipos de conocimiento: el analítico (basado en la ciencia), el sintético (basado en la ingeniería) y el simbólico (basado en el arte) y su relación con el territorio. El primero establece preferiblement redes de cooperación de larga distancia sin afectar al territorio local, mientras que el segundo y tercero tienen un mayor impacto local.

Cuántas veces nos empeñamos en identificar las disciplinas o tecnologías que se desarrollan en un territorio para conformar clusters, cuando lo interesante tal vez sería estudiar el tipo de conocimiento que se desarrolla (también en la educación local) y si éste se acopla a las necesidades del tejido empresarial y del mercado local?

Según comenta el artículo ambos modos de innovación se pueden vincular a los tres tipos de conocimiento. Tal vez si fuésemos capaces de desaprender que existe una innovación de primera división (STI) no apta para pymes y una de segunda división (DUI) que procede de ésta para pasar a organizarnos según los tres tipos de conocimiento conseguiríamos una mayor relación entre estas fantásticas torres de marfil y la pyme local.