2014034. Los primeros pasos de Marcel, consultor socioemocional

MAruja Fernandez como Elena FrancisDe pequeño Marcel se pasaba las tardes escuchando el consultorio de Elena Francis, un programa radiofónico que se emitió durante la posguerra española. Aunque también trataba temas domésticos, lo que más interesaba al público eran las preguntas relacionadas con amores y desamores. Aquellas cartas del estilo “Querida Elena Francis, me he enamorado de un hombre pero es doce años menor que yo. Qué debo hacer? Una amiga…” quedaron grabadas a fuego en el imaginario de Marcel aunque por entonces no podía sospechar lo mucho que significarían en su carrera profesional.
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2014006. Turismo Open Source. Micro caso de Barcelona

IntelGalileoPreparando una clase sobre modelos de negocio open le doy vueltas al concepto de empresa o negocio plataforma, aquella en que aprovechamos la iniciativa, creatividad y conocimiento de los consumidores-productores para que desarrollen nuevos productos y servicios sobre nuestra plataforma. Veremos ejemplos de plataformas open-open (de Bilbao, vaya), otras pseudo-open (rollo Chesbrough) y un pequeño ejercicio de  aplicación a la ciudad que espero interese a mis alumnos. Continua llegint

2012009. “No nos haga eso, lo estamos pasando mal”

Las 11 de la de un soleado miércoles de octubre. Subo al tranvía, valido mi billete y me siento en la parte de atrás junto a tres personas, un hombre y dos mujeres de mediana edad, que comentan algo sobre papeles de inmigración y van mirando hacia el otro extremo del tranvía.

Cuando éste se pone en marcha, dos personas uniformadas salen de la cabina del conductor. Mis tres compañeras de viaje se sientan en sentido opuesto a la dirección del tranvía, por lo que en un primer momento no se aperciben de este hecho. Un tiempo precioso.

Cuando las dos personas uniformadas se acercan, la más joven de las mujeres se gira y los ve. No está muy segura de que sean revisores ya que el uniforme se presta a confusión. Duda. “Pico o no pico la tarjeta” -piensa? La otra mujer también duda. Quince metros, diez, cinco, demasiado tarde.

Los billetes por favor? Las tres personas le entregan el billete. El hombre lo ha validado. Las mujeres, algo lívidas, no.

– “Este billete no está validado” dice el revisor.

– “Es que acabamos de subir y no hemos tenido tiempo” aclara ella.

– “Estaban conversando conmigo y no se han dado cuenta de que no habían validado” remata el hombre que las acompaña.

– “Por favor” sentencia el revisor “estábamos mirando desde el otro lado. Han subido al vagón, se han sentado y esperaban que no apareciese nadie para no picar. Son 100€ de multa, 50 si pagan al contado. Me dejan un documento identificativo por favor?”

– “No pagaremos ahora” dice la más mayor de las mujeres “y usted no puede pedirnos ningún documento”.

– “Yo no, pero puedo parar el tranvía hasta que venga la policía, usted decide” zanja la conversación el revisor.

La situación se calma, y aunque el hombre que las acompaña quiere convencer al revisor argumentando que lo hace porque son extranjeros -por el acento, de Ecuador- el revisor es un profesional. “Yo no estoy aquí para juzgar a nadie, simplemente me limito a cumplir el procedimiento”.

El revisor tiene razón, es práctica habitual en el tranvía subir sin validar el billete porque las estaciones son muy cortas y la máquina validadora está en el interior, y por tanto puedes picar en cualquier momento si lo descubres a tiempo.

A mí me ha quedado una sensación extraña. Por un lado, cuando he visto que las mujeres miraban nerviosas hacia el otro extremo del vagón he deducido que no llevaban billete, y cuando he visto aparecer al revisor podría haber dicho algo para avisarlas, o podría haber intervenido en la discusión pero el revisor ha sido extremadamente educado y firme, y no he detectado ningún exceso o prejuicio  por el hecho de que fuesen extranjeros.

Por otro lado  pienso que he pagado un billete (1€) y que la mayor parte de los días como de tupper para que la economía familiar fluya.  No tenemos ya inmigrantes entre nosotros, todos somos ciudadanos de Barcelona y nos encontramos en la misma situación de crisis, ya no vale el victimismo que alegaba como excusa el hombre que las acompañaba: “No nos haga eso, ¿no ve que lo estamos pasando mal?”.

2012007. De la città dei bambini al ZX Spectrum. Niños y niñas que reprograman la ciudad.

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Hace pocos días fui al taller CiutatsLab CCCB organizado por Ramon Sangüesa e Irene Lapuente de La Mandarina de Newton. Se trataba de un ejercicio para repensar la ciudad como laboratorio o cómo aplicar las técnicas de laboratorio a la ciudad, y en este post quiero explicar mi experiencia personal por si a alguien le es útil.

Ramon empieza el taller con una descripción ontológica de conceptos vinculados a l’evolución de los labs: hacklab, medialab, livinglab,… y unos cuántos más. Yo personalmente eché de menos el concepto de Rural Lab que (hasta donde yo conozco) promueve en Ricard Espelt en el marco de TheProject.

En este taller una de las metáforas empleadas por una de las participantes (Montse) es la de la ciudad como una superposición de capas. Una primera capa física (edificios, infraestructuras), una segunda de programación (las rutinas, normas, actividades que hacemos cada día como la  educación, cruzar una calle, sacar la basura….) más o menos libre y una tercera de las personas y sus relaciones y redes. Este modelo me recuerda un poco al que explicaba Miquel Barceló (no el pintor) para la planificación del distrito barcelonés del 22@ y que reproduce en este post Xavier Ferràs. En este modelo no aparecía el concepto de programación al que quiero hacer referencia hoy.

Una de las conexiones del taller en la que yo nunca me había adentrado es el de que las ciudades están mal programadas. Me veo a mí mismo hace 30 años programando juegos con el ZX Spectrum, picando y repicando código, corta y pega y dale que te pego (y grabando con aquella cinta infumable). Siempre, de manera inevitable, quedaba algún cabo suelto. En otra época de mi vida diseñé microchips y tuve la misma sensación, el gazapo es un subproducto inevitable del cortaypega. Es cierto que después aparecieron herramientas como los debugger o depuradores de programa que facilitaban mucho el trabajo, pero entonces yo ya había dejado esta afición con la que seguramente me hubiera ganado mejor la vida. Me pareció -la de la programación de ciudades- una muy buena metáfora, un poco influenciada sin duda por The Matrix.

Finalmente nos planteamos en el grupo de trabajo qué elemento podía constituir un buen debugger para la ciudad y concluimos que los niños y las niñas, utilizados como sensores, podían muy bien cumplir esta función. Dejar niños y niñas correr por los espacios de la ciudad o plantearles preguntas y recoger datos y respuestas podía llegar a ser una vía muy interesante para diseñar ciudades -como hace Tonucci con la ciudad de los niños– pero también para rediseñarla mediante el debugging.

Como ejemplo de debugging emergente, los parques infantiles de los que hablé hace un tiempo en relación a la responsabilidad. En Sant Cugat, mi pueblo-ciudad, el ayuntamiento decidió construir un parque para gente mayor al lado de un parque infantil clásico. ¿Qué pasó? Que los niños decidieron sin que nadie les preguntase que era mucho más interesante pasar por las barras y artefactos pensados para prevenir la artritis y artrosis que por los columpios y otros instrumentos de juego planificado. Un primer bug en el programa!!

Agradezco a Ramon e Irene la oportunidad de aprender y repensar un rato, un oasis cultural en medio de tanta mediocridad e hipocresía!

2012006. De La ciutat dels infants al ZXSpectrum: infants que reprogramen la ciutat

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Fa pocs dies vaig anar al taller CiutatsLab CCCB organitzat per el Ramon Sangüesa i la Irene Lapuente de La Mandarina de Newton. Es tractava d’un exercici de repensar la ciutat com un laboratori, o de portar el laboratori a la ciutat, i en aquest post vull explicar la meva experiència personal per si a algú li serveix.

En Ramon comença el taller amb una descripció ontològica de conceptes vinculats a l’evolució dels labs: hacklab, medialab, livinglab,… i uns quants més. Jo personalment vaig trobar a faltar el concepte de Rural Lab que (fins on jo conec) promou en Ricard Espelt en el marc de TheProject.

En aquest taller una de les metàfores emprades  (amb origen a la Montse; no sé res més d’ella, potser estaria bé tenir un registre d’assistència) és la de la ciutat com una superposició de capes. Una primera capa física (edificis, infraestructures), una segona de programació (les rutines, normes, activitats que fem cada dia com l’educació, creuar un carrer, treure les escombraries….) més o menys lliure i una tercera de les persones i les seves relacions i xarxes. Aquest model em recorda una mica al que m’explicava en Miquel Barceló per a la planificació del districte barceloní del 22@ i que reprodueix en aquest post en Xavier Ferràs. En aquest model però no apareixia el concepte de programació al que vull fer referència avui.
Una de les connexions del taller en què jo mai havia pensat és que les ciutats estan mal programades. Em veig a mi ateix fa 30 anys programant jocs amb el ZX Spectrum, picant i repicant codi, copiant i enganxant (i gravant amb aquell cassette infumable), i sempre quedava algun nyap. En una altra època de la meva vida vaig dissenyar microxips i vaig tenir la mateixa sensació, és un subproducte inevitable del Copy&Paste.
És cert que després van aparèixer eines com els debugger o depuradors de programa que facilitaven molt la feina, però aleshores jo ja havia deixat aquesta afició amb la que segurament m’hagués guanyat millor la vida. Em va semblar -la de la programació de ciutats- una molt bona metàfora, una mica influenciada sens dubte per The Matrix.
Finalment ens plantejaven quin podia ser un bon debugger per la ciutat i vam concloure que els nens i les nenes, utilitzats com a sensors, podien molt bé complir aquesta funció. Deixar nens i nenes córrer pela espais de la ciutat o plantejar preguntes i recollir dades i respostes pot ser una via molt interessant per dissenyar ciutats -com fa en Tonucci amb la ciutat dels infants– però també per redissenyar-la amb el debugging.
Com a exemple, els parcs infantils dels que va parlar fa temps en relació a la responsabilitat. A Sant Cugat l’Ajuntament va decidir construir un parc per gent gran al costat d’un parc infantil clàssic. Què va passar? Que la canalla va decidir que era molt més interessant passar per les barres i artefactes no pensats per al joc que pels gronxadors i altres instruments de joc planificat. Un primer bug al programa!! 
Agraeixo en Ramon i la Irene per l’oportunitat d’aprendre i repensar una estona, un oasi en mig de tanta mediocritat!

2010029. De La Caverna de jsaramago a las Networked Ecologies de @jfreire

Imaginad que tomamos una región como Catalunya con 32.000.000.000 m2 de superficie (pongamos 28.000.000.000m2 útiles) y unos  7M de personas. Convertimos a las personas en partículas distribuidas de manera uniforme sobre el territorio (distribución A). Saldría si mis cálculos no me fallan a 4.000m2 por persona, suficiente para que cada unidad familiar de 4 personas disponga de 16.000m2 -algo más de 1’5Ha- para su disfrute y autoconsumo. Por qué entonces nos molestamos en apiñarnos todos en megaciudades con edificios de 20, 30 o 100 plantas sin apenas verde ni sol? Qué sentido tiene?

Para empezar a discutir (y por que me encanta dejar que se me vaya la olla) podemos imaginar que simulamos nuestro mundo de partículas-persona sometiendo a las partículas a diferentes tensiones para que se desplacen y modifiquen su distribución uniforme. Podríamos hablar de factores aglutinantes, factores limitantes y condiciones de contorno. Los primeros generan una aglomeración de partículas, los segundos la repulsión (siguiendo el principio de exclusión de Pauli o el de máxima distribución en los lavabos públicos de caballeros que llega a la misma conclusión sin tanta ciencia).

Como factores aglutinantes podríamos tener:

– la orografía: imitamos los movimientos tectónicos generando montañas y valles, y parametrizamos el rozamiento de estas partículas-persona de manera que desciendan por las pendientes creadas artificialmente. Tendríamos una primera aproximación natural a la distribución actual con menor densidad en las laderas y mayor en los valles y altiplanos (distribución B).

– los recursos naturales: hídricos (ríos, lagos y acuíferos) o eólicos que actuasen como atractores de partículas debido a que proporcionan recursos (mejores cosechas, transporte fácil en una dirección, reservas de agua durante la sequía, generación de energía…) lo que generaría una (distribución C).

– el comercio y el trabajo: las redes de comercio entre ciudades son un ejemplo de redes libres de escala. Pocas con muchos nodos, muchas con pocos nodos. A mayor tamaño, mayor efecto llamada, generando una (distribución D).

Podríamos incorporar también los factores limitantes:

-Los propios recursos de la región: energéticos, ambientales, educativos, de población tienen un límite. De nada sirve generar miles de universitarios si no hay empresas que los absorban o no se facilita y/o estimula la creación de las mismas. La movilidad y la productividad están estrechamente relacionadas, a 80 o a 120km/h. El transporte público tiene que ser realmente asequible, no un lujo como es ahora (un apunte. En mi casa, llevando a los niños al cole gasto 40€ al mes en carburante -asumo que ya tengo el coche-. Si vamos en transporte público gasto 240€ en tarjetas de metro/FGC -asumo que el tren circula igualmente con o sin nosotros).

– Política: la distribución de estos recursos y de los servicios a la ciudadanía. En la lectura positiva, para evitar la despoblación se dedican recursos que garantizan unos servicios mínimos a la población autóctona que frena el efecto llamada (recomiendo leer La Caverna de Saramago sobre esta cuestión). En la lectura negativa, la población rural e mantiene para que alimente a la gran ciudad, sirva de vía de escape el fin de semana y vote convenientemente siguiendo una ponderación electoral un tanto extraña.

Y las condiciones de contorno:

– Las propiedades de repulsión/atracción de las partículas y su rozamiento. Las organizaciones (léase empresas principalmente) actuales no dejan de ser asociaciones de partículas bajo un NIF, moléculas con mayor o menor afinidad, que pueden intercambiar átomos (empleados) entre ellas, actuar solas, en pareja o como grandes conglomerados. El movimiento de las partículas se podría asimilar al proceso de emprendimiento y a las barreras para crear una economía con un elevado grado de reposición de productos (empresas que nacen y mueren, que prueban, que fracasan y aprenden).

– Los límites de los campos de energía, es decir, hasta dónde podemos llegar en nuestro afán por tener naranjas cada día en la mesa importándolas de Chile. O la soberanía, preferimos generar nuestra energía y nuestro sistema de investigació o importarlo todo?

Está claro que simular los factores iniciales es simple. Cuando entra en juego la socialización todo el esquema se complica. Como dice Juan Freire en su artículo se trata de simular las  “networked ecologies” que serían “sistemas hipercomplejos producidos por la tecnología, las leyes, las presiones políticas, los deseos disciplinares, las restricciones ambientales y una miríada de otras presiones, agregadas y con mecanismos de retroalimentación”.

No es tarea fácil, pero sí es imprescindible en nuestro caminar hacia territorios sostenibles.

2010003. Las capas de la economía local y el barbero de mi pueblo

Este post es una reflexión personal que necesito compartir con todos vosotros. Sigo empeñado en recuperar el papel de  la economía local a pequeña escala, no como proteccionismo localista sino como actitud de supervivencia frente a los ingobernables poderes sin nombre de escala planetaria.

De entre las fuentes de inspiración que me sirven de referencia en este viaje destaco tres links. El primero, la New Economics Foundation que nos avanza futuros que llegarán en breve, el segundo -recién descubierto- el resultado y publicaciones de un proyecto UE llamado Sustainable Everyday y el tercero la web del Consultor Artesano de Julen y sus red de colaboradores abiertos. Y otras personas más cercanas que no son públicas pero a quien no me cansaré de agradecer su apoyo y crítica.

Pensaba después de esta introducción en los sistemas empresariales y en cómo vincular la barbería de la calle mayor de mi pueblo con la SEAT. Me cuenta mi barbero de confianza que sólo quedan 5 como él para una población de 80.000 habitantes, y eso que el negocio parece seguro. Pero no hay barberos porque en primer lugar no se enseña en la universidad, y segundo, el alquiler del local mata las iniciativas y se come el pequeño beneficio que puedas obtener a 12€ el corte si quieres utilizar métodos artesanos y hablar del tiempo, de fútbol o de cuando el pueblo era un pueblo.

En Catalunya hay más de un 90% de pimes que se relacionan a nivel local, empresas que difícilmente participan de las políticas industriales de Madrid o de  la Generalitat. Estas empresas pequeñas crean ecosistemas locales enter el gestor contable que se rapa en el barbero, y la mujer de éste que compra en la droguería del cuñado del contable perfume para la residencia de personas con Alzheimer como el padre del barbero y dueño del local. Esta es una primera capa. Por encima se sitúan una segunda capa de empresas como la Seat -deslocalizada y relocalizada- com miles de empleados que generan beneficio para unos accionistas desconocidos y millones de ayudas públicas porque se supone que mantienen un sector de industria auxiliar.

Las dos capas son necesarias. La segunda representada por las ballenas, pocas, lentas, bien visibles, y extremadamente sensible a modificaciones del entorno que las puede hacer desaparecer en dos generaciones asistiendo todos impávidos e impotentes a sus cuerpos varados en la playa. Son un espectáculo y un importante elemento de márketing.

La primera capa está representada por los insectos,  repulsivas cucarachas, trabajadoras hormigas o simpáticas abejas que en ecosistemas desconocidos por nosotros se  reinventan una y otra vez para adaptarse a modificaciones rápidas del entorno. O por ir un poco más allá por el evolucionismo microbiano de Lynn Margulis.

Entre las dos capas se encuentran empresas intensivas en conocimiento que se sitúan cerca de la fuente de éstos, en parques científicos y tecnológicos o en entornos universitarios, impidiendo que el barbero o su cuñda puedan aportar nuevas ideas de productos o servicios a estas empresas.

La Seat podrá presentar nuevos y flamantes modelos de automóviles que tendrán un elevado impacto en los media; o bien presentar un ERE que tendrá un impacto en los media y en la cartera de la administración pública. Pero quién ayudará a reinventarse a un barbero, quién restituirá las redes de confianza que se generan al depositar tu gaznate en manos de un casi desconocido cuando no queden barbarías artesanales? Nadie hablará de las pequeña innovaciones de negocio de la barbería que le han permititdo sobrevivir durante 100 años, si no es algún día decide cortar por lo sano y acabar con la relación de confianza para salir en todas las portadas reclamando una mayor atención al comercio local.

La imagen es de http://www.museodeoficios.com