2017003. ¿Un robot asexuado en el aula?

maxresdefaultSoy de los convencidos de que en diez años la IA se habrá incorporado al proceso de aprendizaje de los robots. Dicen las especialistas que acabaremos trabajando conjuntamente robots y humanos, ¿qué mejor forma de conocernos que llevar los robot al aula para que se vayan conociendo y educando mutuamente mientras crecen?

Hace cosa de 35 años los primeros ordenadores llegaron a mi escuela, unos ZXSpectrum con los que yo programaba relojes y otras cosas simples. A lo largo de tres décadas todas las escuelas los han incorporado, unas como aula de informática y otras como parte de las herramientas de aprendizaje, llegando algunas a substituir libros por dispositivos móviles y apps educativas. El proceso de adopción de tecnología es lento y poco amigo de plataformas o soluciones impuestas por empresas oportunistas auspiciadas por ministros inexpertos. Después de años de soportar las insufribles aplicacions en flash parece que lo más simple y robusto -Moodle-  sobrevive, a la espera de la consolidación de Google Education.

De igual manera los robots han empezado a entrar tímidamente en las escuelas, con talleres básicos para todos los ciclos. Desde los más básicos y simpáticos BeeBots hasta las diferentes propuestas de Lego, pasando por las herramientas inclusivas como Pleo o Aisoy. A diferencia de las aplicaciones educativas de la primera etapa, “tontas”, uno espera que los robots que llegan al aula nazcan dotados de cierta inteligencia y capacidad de aprendizaje (como mi querido iCub).

Las especialistas en interacción persona máquina y los artículos divulgativos insisten en que los robots  (¿o debiéramos también feminizar o neutralizar el término?) no nos reemplazarán sino que conviviremos en las empresas como hoy o hacemos con los ordenadores en un proceso de adaptación de especies.

Y mi pregunta es, si vamos a llegar a este punto, y si los robots tienen capacidad de aprender, ¿no sería más interesante introducirlos ya en la educación infantil como hacemos hoy con las tablets? Imagino a un robot que aprende y se desarrolla no solo de su entorno -estático y predecible como el robot KUKA que juega una partida de tenis de mesa– sino también de las emociones de los niños mediante interacción mutua.

El cerebro de los robots será virgen -nociones básicas de supervivencia y poco más- y mediante los juegos que compartan con sus compañeros de aula irán modelando mutuamente sus comportamientos. Cuando llegan a la edad adulta ambos sabrán qué reacciones tendrá cada uno ante situaciones propias del desempeño profesional, y nos saltaremos el periodo de adaptación.

Cuando en 20 años todos tengamos un robot con IA en casa, ¿a qué escuela decidiremos llevarlo para que se eduque junto a nuestro retoño? Una de élite para futuros directivos (y alguna directiva) tallados con el mismo patrón, una centrada en algún rasgo específico de la persona, artes, emprendimiento, emociones…. o una pública para que la interacción del robot con su entorno sea más rica y diversa?

Y ahora que lo pienso, las escuelas que optan por la separación de sexos tendrán un problema a no ser que a alguien se le ocurra dotar de pene y vagina a los robots, porque ya sabemos todos gracias al polémico autobús que los robots con pene son machos machos y las robotas con vagina son hembras hembras. Sin términos medios. 

 

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