2016003. The Martian y la nueva profesión de tallerista de escuelas

maxresdefaultDesde hace unos meses colaboro con una escuela que me permite ganarme la vida y experimentar sobre la preparación de actividades e itinerarios docentes en primaria y secundaria. Soy tallerista, y comparto con vosotros mi preocupación sobre cómo encajar este perfil profesional en el entorno de escuela pública. 

El modelo de escolarización está cambiando y genera enconados debates entre personas partidarias del “la letra con sangre entra, repetid conmigo, el conocimiento está en el profesorado, hay que llenar el cerebro con contenidos” y las de un sistema más acorde con los tiempos donde “el conocimiento está en internet, lo que importa son las competencias, lo que se necesita es acompañar a los niños también en lo emocional, no hay deberes…”. Una simplificación, claro está, pero no demasiado lejos de la realidad. Escuelas centenarias empiezan a migrar hacia la nueva metodología que en algunos países de Europa está implantada desde hace tiempo.

Pues bien, en este segundo modelo las clases de 30 personas que escuchan observan atentamente al profesor están en vías de extinción. Se trabaja más con talleres prácticos y proyectos que responden -o surgen en algunos casos- del interés del alumnado, y en los que se trabajan de manera transversal diversas competencias. Para ilustrar os podría explicar el proyecto de los capiteles de hace unos meses, pero prefiero exponer el que estoy preparando estos días. Se trata del “Quiero ser astronauta”

La idea surgió viendo -y emocionándome- con la película “The Martian”. Conforme iban pasando los minutos pensaba “Aquí trabajaríamos la ausencia de gravedad, aquí las energías renovables, aquí la conversación en inglés, aquí cómo planificar un proyecto, aquí las decisiones por jerarquía o por consenso, aquí el papel de los mass media, aquí la atmósfera planetaria, aquí la duración del día marciano, aquí la presión cuando explota el módulo, aquí cómo generar hidrógeno, aquí el compost y las patatas…” Todo el currículum pero sin currículum.

Yo creo que puedo idear muchos talleres similares, para primaria o secundaria. Soy un tallerista itinerante con una cartera de proyectos que vendo de escuela en escuela, como el titiritero de Joan Manuel Serrat. Se me da bien crearlos e impartirlos, llevo años inventándome clases de este tipo en presencial y online y disfruto como un camello. Y sinceramente creo que podría vivir de este oficio porque escuelas privadas y concertadas me pagarían por los talleres y por colaborar de manera indirecta en la evolución de sus modelos educativos.

Y aquí llega mi duda, si yo quiero ayudar a transformar también la escuela pública, ¿cómo lo hago? ¿Cómo convenzo a la dirección de la escuela para que me compre talleres en horario lectivo? ¿De dónde obtendrán recursos para ello si las políticas públicas no lo contemplan? No se trata de un proyecto al año, se trata de contratar talleristas de manera permanente como parte del profesorado.  Y,  ¿cómo se pondrá de acuerdo el profesorado para ceder horas entendiendo que una parte del currículum se va a cubrir con el proyecto? ¿Y cómo se cuantifican estas horas?

Si alguien conoce las respuestas o quiere poner un marciano en su escuela, agradecería se pusiera en contacto conmigo.

 

 

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s