2015027. ¿Y si la endometriosis fuese el extremo opuesto del autismo?

Simon_Baron-CohenEn 2013 escribí sobre Temple Grandin y el autismo, y esta semana he descubierto a dos personas, Simon Baron-Cohen y Ramon Cererols que me han inspirado la entrada. El primero, neurocientífico, estudia a las personas con autismo; el segundo padece -o tiene- síndrome de Asperger. Ambos han publicado libros que nos acercan a esta vivencia desde la teoría y la práctica. Baron-Cohen introduce la Extreme Male Brain Theory of Autism, que explico brevemente en esta entrada, para poder reflexionar sobre la teoría opuesta, la de la empatía extrema.

Antes que nada, confío en que nadie se ofenda ni crea que trato el tema del autismo o la endometriosis con superficialidad, o desconsideración, nada más lejos de la realidad. Conozco a demasiadas personas queridas que se encuentran en esta situación como para frivolizar sobre el tema. Por si acaso, reitero mis disculpas.

Baron-Cohen dirige el Autism Research Centre de la Cambridge University  y sostiene Baron-Cohen que las persones se pueden clasificar en dos categorías: las personas systemizing (no me atrevo a traducirlo fuera de contexto: sistémicas, sistemàticas?) y las empáticas, ya desde su nacimiento. Las primeras se desenvuelven mejor en un mundo de objetos inanimados; las segundas interactúan mejor con otras persones o seres vivos. Hay más mujeres del segundo grupo, y más hombres del primero, y muchas combinaciones entre los dos extremos, Empathy Extreme y Systemizing Extreme. Sostiene también Baron-Cohen que las personas con autismo o Asperger pertenecen mayormente al segundo grupo extremo (systemizing) teniendo dificultades para las relaciones sociales y para la empatía cognitiva.

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Tal vez os sorprenda por si simplicidad, pero una manera para conocer nuestro grado de E (Empatía) o S (Systemizing) consiste en la relación de los dedos D2:D4. Las personas S o S extremo tienen el dedo anular (D4) algo más largo que el índice (D2), por lo que el coeficiente queda entre 0,956 a 0,940. Las personas E tienen ambos dedos (D2 y D4) de tamaño similar, aproximándose al 0,9 o 1. Al parecer el por qué de esta relación tiene mucho que ver con los niveles de testosterona de las personas durante la etapa de formación del feto. Prueba a medir tu ratio digital… según este artículo y la imagen anterior, si tienes el anular más largo (más testosterona), tienes mayor tendencia a ser agresivo, y ganarás más dinero jodiendo pisando a los demás. Si eres empático, olvídate de hacerte rico. Y por cierto, las mujeres también pueden ser agresivas y pisar para trepar, y no pienso en ninguna en particular.

Extreme Empathy Theory

Hasta aquí la parte lúdica de la entrada (como siempre, debería dividirla en dos pero es demasiado tarde). Me interesa preguntarme ahora qué pasa en el otro extremo del espectro, del que al parecer nadie habla. Tal vez no esté relacionado con autismo o TEA, pero me cuesta creer que la naturaleza sea tan asimétrica. Si el exceso de testosterona está correlacionado con el comportamiento systemizing, ¿qué pasa cuando no hay testosterona y/o hay un exceso de hormona femenina como los estrógenos? Como es habitual esta teoría no tiene ninguna base científica pero invita a pensar.

¿Cómo es una persona E-Extreme, empatía extrema? De hecho creo que todos conocemos a algunas personas ultraempáticas, en su mayoría mujeres pero no exclusivamente. Me atrevería a definir algunas características, que como en el caso de los TEA, correspondería a un espectro continuo. Los rasgos más evidentes por oposición a las personas S-Extreme son que tienen facilidad para las relaciones sociales y para la empatía cognitiva (identifican con facilidad el estado anímico de otras personas con sólo ver su cara o lenguaje corporal). Estos rasgos podrían ser debidos a la falta de testosterona. Pero qué pasa si sumamos un exceso de estrógenos, hormona femenina (aunque los hombres también la tengamos, claro).

En este caso la combinación nos llevaría a la aparición de otros elementos característicos en los que seguro no has pensado. Si tú eres una persona con un elevado grado de empatía (en el sentido de Baron-Cohen, insisto) tal vez presentes estos síntomas:

  • Te cuesta orientarte en la ciudad.
  • Sólo usas la tecnología si es necesaria, pero no te atrae en absoluto.
  • No entiendes por qué a algunas personas les gustan los robots.
  • Prefieres vivir en el bosque o en el campo rodeada de naturaleza y de animales.
  • Puedes llegar a sufrir mucho ante el dolor de un animal o de otra persona.
  • Trabajas o has estudiado para trabajar con personas (medicina, psicología, veterinaria, educación social, enfermería…)
  • Las personas se acercan a ti y te explican sus problemas sin haber tu dicho nada.
  • Tu dedo anular es muy similar en longitud al dedo índice.

Y se me ocurre también que para estos casos, especialmente en las mujeres,  el equivalente a la teoría EMB (Extreme Male Brain) podría llegar a hacerte somatizar el dolor de otras personas o animales. ¿No te ocurre que cuando tu hijo o tu mascota están enfermas, tú también lo estás? ¿No es verdad que cargas en tu estómago los problemas personales de tu familia y de tu entorno profesional? Si Newton pertenecía al grupo de los S-Extreme, tal vez Jane Goodall y sus chimpancés, Dian Fossey y sus gorilas, muchos guardas forestales, San Antoni Abat (o de los animales) y algún que otro anacoreta que huye de la sociedad se encuentren en el extremo máximo de empatía.

¿Y para acabar, no es posible que en vez de ver afectado el primer cerebro (el de la cabeza) como en el caso del autismo y la teoría EMB, la persona situada en el extremo empático vea afectado su segundo cerebro (aparato digestivo endocrino) que tan bien describe Xevi Verdaguer en Retrats? ¿No será tal vez la endometriosis -la enfermedad oculta de las mujeres- el equivalente al autismo en el extremo opuesto de la teoría de Simon Baron-Cohen? ¿No será que como sólo afecta a las mujeres no interesa investigarlo?

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Para saber más:

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4 thoughts on “2015027. ¿Y si la endometriosis fuese el extremo opuesto del autismo?

  1. ¡Saludos! Yo estoy en el otro extremo del autismo. Soy extremadamente empático. Por eso me agrada la soledad. No necesito de cariño ni de compañía; menos de un animal, que es algo típico de los autistas. Se cumple lo de los dedos. Tengo un oído extremo. Soy compositor de música. He inventado algoritmos de composición, acompañamiento y esas cosas. He identificado las afinaciones, con las cuales piensa el cerebro y canta la voz humana. No me gusta el sexo ni su sensación. Es decir, para mí, el sexo, es, solo, para tener hijos. Mi extrema empatía, sintonía y sincronía me lleva a regalar mucho y hacer donaciones. Es confuso, porque soy solitario. Es así, que doy y me voy. Fui de organizar muchas fiestas. Luego me enamoré del estudio, que me hace más feliz, que nada. Soy bueno para las matemáticas. Soy varón, desde luego. Estudié mecánica del automotor. Trabajé 20 años. Hice fortuna. Ahora, vivo de renta. Mi testosterona es la más alta, que viene. Tal vez sea de ambos polos. Lo que sí rescato es, que, el extremo del autismo, es ver el sexo, solo, para procrear. Me resulta inconcebible la autosexualidad. Me da asco y no la comprendo. Igual me repugna, que, los esposos, tengan sexo, solo, por intimidad. ¿Intimidad? ¿No es mejor charlar o abrazarse?: me resulta absurdo. No me casé. Por fortuna, no lo hice, porque estaba a punto … Si lo hubiera hecho, solo, hubiera tenido sexo, para tener hijos. Mi futura esposa compartía mi punto de vista. Por lo tanto resumo. Creo, que se te escapó esto de la sexualidad. ¿Aclaré tus dudas? Me olvidaba, soy bueno para imitar, y contar chistes e inventarlos, también. Empero no quiero tener amigos. Considero, que, las relaciones sociales, son sociocomerciales. El autista sexualiza mucho, me parece. Mira los genitales y tiene el sentido del tacto desarrollado. Yo, casi, no siento el dolor … y, poco o nada, de placer táctil. Sí disfruto los perfumes y los colores y la música y el arte … Es muy loco todo esto. Pues los extremos se tocan, amigo. ¡Ah! De niño, me abofeteaban mis padres, porque no quería comer carne. Odio los alimentos de origen animal. Soy muy delicado del estómago. No puedo ingerir grasas. Me caen muy pesadas. Como, casi, todo, frutas y leguminosas. Tampoco tolero la sal. La reemplazo con aliáceas y ajíes. Acaso no tome 1,5 litros de limón, diariamente, no me siento del todo bien. Mi estómago no me permite beber bebidas alcohólicas. Como resultado de mi dieta, obviamente, no he envejecido ni he engordado. Todos mis contemporáneos, ya, están, comparativamente, mucho más ajados, que yo. ¡Saludos!

    • Lo q eres si no quieres amigos es un narcisista,vanidoso,presumido,egocéntrico y antisocial. Y donaciones quizá no te valores o x proteger tu imagen. Borraras tu comentario?? O te caerá la cara de vergüenza

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