2015003. De las trementinaires a Fitomims. Actualizando oficios artesanales.

trementinairesSigo interesado en aprender cómo conseguir que los negocios artesanales y locales sean viables. Me gusta estudiar el caso de las trementinaires, mujeres valientes que una vez al año y hasta mediados del siglo pasado partían de sus pueblos en la sierra del Cadí para vender hierbas medicinales por toda Catalunya. Podéis conocerlas mejor leyendo el libro de David Martí Dones sàvies de Muntanya o visitando el museo de Tuixén

A estas mujeres sabias, que viajaban por parejas intergeneracionales, las esperaban con impaciencia cada año para hacer acopio de remedios a base de hierbas, pero también para que curasen a los enfermos de los pueblos que visitaban. Vendían producto tangible y conocimiento, como Telefónica con sus redes y el contenido que circula por ellas ¿Cómo debería ser la versión actual de este oficio ya extinguido?

Buscando información sobre estas apasionantes mujeres descubro a la empresa Fitomims, radicada en Horta de Sant Joan, al sur de Catalunya. Leyendo la filosofia de la empresa deduzco que es un caso de los que me gustan. Creada en 2013 por apasionadas de las hierbas medicinales, ha conseguido ya algunos premios de emprendimiento por su singular propuesta, que no es otra que recuperar y poner al día la tradición de las trementinaires.

Por un lado, Marta y Xavier venden producto físico en forma de kits herbales que mezclados adecuadamente acaban en nuestra cara como crema artesanal. Ni el cliente ni el productor se desplazan (a no ser que vayan a ferias locales). Algo parecido a lo que hacen las artesanas de Obrador Xisqueta con sus kits para hilar y hacer fieltro. Por otro lado, Marta y Xavier venden conocimiento en forma de cursos y talleres presenciales sobre la elaboración de las cremas para cosmética. Bien el cliente, bien el vendedor, tiene que desplazarse,  como hacían las trementinaries en su tiempo.  

Dos ejemplos más del sector para completar la entrada, uno en cada extremo del alcance de la distribución. La herboristería Nogué, en el bello pueblo de Ossera (también en el Cadí) vende conocimiento (seminarios) y algo de producto (hierbas) sólo de manera presencial en la pequeña botica de Suzette i Peter. No muy lejos del Cadí, en el románico pueblo de Taüll, la pequeña empresa Taüll Organics fabrica cosmética natural de alta montaña a partir de cultivos ecológicos de árnica vendiendo producto a través de una red de distribuidores.

Helo aquí, el gran reto de los negocios locales artesanales. Si quedemos crecer a través de internet, venderemos un producto que se desprende del valor añadido del conocimiento. Si queremos mantener y difundir nuestro conocimiento sobre plantas locales -o de cómo hilar, como socunatroca– lo haremos de manera presencial, y la producción da para lo que da. Dejo para otro post la estrategia de la economía circular a microescala, muy interesante también,

Para acabar, tal vez el secreto de que funcione Fitomims es que no vende conocimiento como las trementinaires en forma de remedio acompañado de un producto, sino sensaciones. Nos vende la posibilidad de que nos fabriquemos cremas igual de efectivas, naturales, auténticas, y de componentes conocidos sin necesidad de recorrer cientos de kilómetros como antaño o de recolectar hierbas como con Suzette. Fitomims vende a todo el mundo mediante su tienda online pequeños kits de “Fitocefa” para que podamos jugar a ser trementinaires por un día. Y las sensaciones sí se pueden transmitir por internet.

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