2011009. De la basura que vale un huevo a las gónadas de Arias Cañete

 Más allá de Wikinomics y su secuela Macrowikinomics, durante los últimos meses he ido coleccionando algunos ejemplos sobre modelos de economía distribuida (ED) que me gustaría compartir con vosotros.

1. Energía distribuida. Devoré el libro de Jeremy Rifkin “La Tercera Revolución Industrial” y, aunque algunos capítulos parecen más de relleno que otra cosa y otros están desfasados como la conversación de Rifkin con ZP, me he quedado con algunos elementos para reflexionar. Rikfin propugna que un nuevo modelo energético está emergiendo basado en cinco pilares (que obviamente modula a su conveniencia) como son la eclosión de las renovables no nucleares; la inter-red de generación distribuida; una central eléctrica en cada edificio;  el almacenamiento de la electricidad; y el vehículo eléctrico. Las personas empezamos a generar nuestra propia energía (es un placer ducharse con agua caliente en casa sabiendo que es el buen Lorenzo quien trabaja y no Gas Natural), ya sea mediante artefactos caseros o bien agrupados en cooperativas de consumo como SomEnergia (ya somos más de 1604 soci@s). El cambio en la regulación del balance neto es un gran paso, aunque las eléctricas ganan más de lo que parece. IBM  se lo cree y apuesta por la gestión de esta energía digitalizada.

2. Alimentación distribuida: asistí hace unos días a la conferencia “Maneres Joves de Gestió Pagesa” organizadas por Associació Rurabans i Projecte Grípia (ya sé, hablo de este fantástico proyecto demasiado a menudo pero no me cansa)  donde Chiara Bombardi, la persona que coordina el movimiento slow food en España si no me equivoco explicaba en qué consistía un mercado de proximidad y cómo la demanda superaba ya a la oferta. Yo mismo he pasado de comprar en una frutería de barrio (lo que ya era un paso respecto a Mercadona) a comprar en una cooperativa de consumo que abre 4h a la semana y a cultivarme parte de mis lechugas y acelgas, compartiéndolas con los caracoles. El modelo centralizado responde a un MercaBarna o MercaMadrid, con tomates procedentes de El Ejido que viajan 1000km hasta Barcelona cuando a 10 km escasos tenemos estupendos tomates del Baix Llobregat. ¿Somos realmente estúpidos o sólo perezosos para pensar y actuar?

3. Basura distribuida. Hace 60 años no generábamos casi basura, todo se aprovechaba como explican nuestras abuelas. Después, con la llegada del plástico y el petróleo, todo era basura, todo un símbolo de riqueza. Paulatinamente aparecieron carteras de subproductos industriales que permitían minimizar los residuos, como explica Paul Gunter y su Economía Azul. Y este “movimiento” de revalorización llegó hasta la ciudadanía con la separación de la basura. Estamos ya contentos con separar la fracción orgánica, el vidrio, el papel, el plástico, el aceite? No, podemos mejorar!  Podemos generarnos nuestro propio compost, y así lo vió Eugeni Castejón cuando en el año 2002 creó la empresa Compostadores.com que es hoy en día una referencia en este nicho de mercado. También en Sevilla conocemos la iniciativa “Tu basura vale un huevo” de Ecologistas en Acción, que analiza la cadena de gestión del residuo orgánico y piensa “para qué llevar el residuo orgánico a la planta de compostaje, no es mejor alimentar directamente a las gallinas y que estas fertilicen y de paso nos den huevos?” Pues eso, huerto social + innovación en proceso que nos permite gestionarnos nuestra propia basura.

En los tres casos encontramos barreras de lobbies que gracias a poder reunir un gran capital de inversión crearon monopolios locales en la economía industrial. Pero la eclosión de la economía distribuida es imparable y se les escapa de las manos. Algunas empresas no han entendido esta transición y construyen grandes centrales térmicas que replican el modelo  centralizado pero en formato renovable. Otras se visten de agricultura ecológica pero distribuyen la producción de Andalucía en Alemania. Y otras se oponen a la gestión selectiva de residuos y a la eliminación del plástico porque a más residuo más icineración y menos factura energética de las centrales.

Estamos lejos de las Transition Networks, pero el cerco del cambio climático por un lado y del agotamiento del combustible fósil barato por otro nos empujan a encontrar soluciones en la senda correcta. Lo malo es que tener un ministro de agricultura y medio ambiente -Arias Cañete- con más de de 325.000 euros en participaciones de petroleras, propietario de siete coches -ninguno eléctrico- y con una capacidad de consenso y argumentación regida al parecer por sus gónadas masculinas -por cojones, textualmente- no ayudará  mucho en el proceso de transición.

Update

1. Septiembre de 2014. Miguel Arias Cañete nombrado comisario europeo de Energía y Medio Ambiente. 

2. Mayo 2014. Miguel Arias Cañete y sus problemas al debatir con mujeres.

2. No encuentro el vídeo de la intervención de Miguel Arias Cañete defendiendo “por mis cojones” el trasvase del Ebro ¿Habrá pedido a Google el olvido digital? Estoy convencido de haberlo visto, pero tal vez sea yo quien ha olvidado.

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