2010007. De torres de marfil y modos de innovación

No recuerdo si fue vía Twitter  o GReader, pero por fortuna me llegó hace unos días  este interesante artículo de Björn Asheim publicado por la Revista Vasca de Economía EKONOMIAZ. De hecho todo el número dedicado a los Sistemas Regionales de Innovación es interesante y recomendable su lectura. El artículo en cuestión lleva por título La política regional de innovación de la próxima generación: cómo combinar los enfoques del impulso por la ciencia y por el usuario en los sistemas regionales de innovación.

El tema que aborda es el pan nuestro de cada día de los que nos dedicamos a esto de la innovación y el territorio. Cómo combinamos el modo de innovación basado en el conocimiento científico y tecnológico (STI) vinculado a centros de investigación, universidades y grandes empresas con el modo de innovación basado en la demanda y impulsado por el usuario DUI (Doing, Using, Interacting). Este segundo modo se basa en procesos informales de aprendizaje y en la experiencia, es menos organizado y planificado, es más común en la pyme que el primero y ha permitido al barbero de mi pueblo mantener su oficio y empleo durante tres generaciones.

Cuántos municipios y regiones han acogido un centro de investigación y/o tecnológico especializado en el primer modo (STI) con la esperanza de que revitalizase su maltrecha economía? Y cuántos casos conocéis en que el centro no se haya convertido en una torre de marfil sin participación del tejido empresarial y social del entorno?  El artículo que os he mencionado propone diferentes vías para que ambos modos de innovación se encuentren en algún punto dando sentido a un sistema local de innovación.

Interesante también es la distinción que hace -nada nuevo desde Aristóteles, también hay que decirlo- entre tres tipos de conocimiento: el analítico (basado en la ciencia), el sintético (basado en la ingeniería) y el simbólico (basado en el arte) y su relación con el territorio. El primero establece preferiblement redes de cooperación de larga distancia sin afectar al territorio local, mientras que el segundo y tercero tienen un mayor impacto local.

Cuántas veces nos empeñamos en identificar las disciplinas o tecnologías que se desarrollan en un territorio para conformar clusters, cuando lo interesante tal vez sería estudiar el tipo de conocimiento que se desarrolla (también en la educación local) y si éste se acopla a las necesidades del tejido empresarial y del mercado local?

Según comenta el artículo ambos modos de innovación se pueden vincular a los tres tipos de conocimiento. Tal vez si fuésemos capaces de desaprender que existe una innovación de primera división (STI) no apta para pymes y una de segunda división (DUI) que procede de ésta para pasar a organizarnos según los tres tipos de conocimiento conseguiríamos una mayor relación entre estas fantásticas torres de marfil y la pyme local.

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