2010006. Del papel de las microempresas en la sociedad red

Nunca dejará de sorprenderme. De las 635.455 empresas activas en Catalunya en 2008 un total de 591.195 (93,2%) eran microempresas y tenían menos de 10 empleados (incluyendo los autónomos), 34.835 entre 10 y 50 empleados, 6.201 entre 51 y 200, y 2.494 con más de 200 empleados. Es cierto; una simple multiplicación nos indica que las “empresas de gran dimensión” acogen como mínimo a 500.000 personas, y por tanto hace falta cuidarlas, pero por qué a unas tanto y a otras tan poco? Seguro que no estamos apostando por políticas del siglo pasado cuando los términos de empresa y sociedad red ni siquiera se habían acuñado?

Está de moda hablar de las ideas de Ronald H. Coase sobre las razones por las que en determinadas circunstancias derivadas del coste de las transacciones (explicadas por Atonio Toca) aparece la empresa como organización óptima para operar en el mercado con menores costes que el intercambio directo entre los agentes. Y está de moda sobre todo por que en teoría los costes de transacción -sin tener en cuenta los ambientales- se han reducido mucho con la adopción de las plataformas digitales de comunicación, con lo que parecería que las redes de microempresas tendrían que tener más importancia en los planes económicos del gobierno de turno.

La economía del conocimiento es la economía de la empresa red, y las microempresas podría ser el entorno ideal para hacer florecer este nuevo modelo económico. Tal y como propone Maite Darceles en su Guía para la Transformación, deberíamos aligerar el peso de las estructuras y dar el protagonismo a las personas aumentando su capacidad de decisión.

Pero no. Mi percepción es que estas 500.000 microempresas de Catalunya no son tenidas en cuenta más que como un número más en la estadística de creación de empresa. Me duele que estas 500.000 microempresas, que en el fondo son personas, sean consideradas como el sector de las peluquerías con un cierto deje despectivo. Cierto es que estas empresas no son hasta ahora internacionales, no crean muchos puestos de trabajo ni se convertirán en grandes empresas tractoras del país. Si bien en estas empresas se inyectan fondos públicos para crearlas (a base de viveros, asesoramiento sobre el plan de empresa, etc…), se hace poco o nada para evitar que el 40% de ellas muera prematuramente antes de los dos años. Están en tierra de nadie. Desde la administración relacionada con Treball-Trabajo se impulsa su nacimiento para luego abandonarlas, desde Industria+Innovación ni las ven por ser todavía demasiado pequeñas (si no son tecnológicas), y en Asuntos Sociales y similares se ocupan de ellas tras su óbito prematuro. Y siguen sin dar crédito las entidades bancarias, en sentido literal y figurado.

Y sin embargo estas microempresas (no todas, es cierto) tienen una cualidad que las hace diferentes de las 500.000 personas asalariadas (no todas, también es cierto) en “empresas de gran dimensión”. Estas personas poseen un espíritu emprendedor que las lleva a intentar una y otra vez establecerse por su cuenta, ser sus propios jefes, ganarse cada día la vida, enfrentarse a retos administrativos, financieros, de organización, de mercado, y con una mínima experiencia seguir adelante. Y muchas de ellas lo hacen de manera vocacional, para trabajar en aquello que les apasiona, o para defender el patrimonio que sus antecesores consiguieron reunir con mucho esfuerzo.

Yo me pregunto, quién está ayudando a estas empresas? Por qué no consideramos la ayuda al empresario o empresaria autónomos como una función social? Al fin y al cabo, el coste del cierre de una microempresa va mucho más allá del paro (cuando lo tengan). El entorno está cambiando radicalmente y las microempresas tienen problemas para adaptarse. No disponen de estrategia de adaptación al medio digital, ni de tiempo ni en general formación en gestión empresarial para llevarla a cabo.

Cómo hacer que trabajen en red y sobre la red para conseguir dimensión sin necesariamente compartir NIF? Cómo conseguir que dediquen un tiempo a la formación? Cómo incrementar su autoestima? Como convencerlas para que definan una estrategia conjunta dando visibilidad a sus complementariedades y diluyendo sus miedos a cooperar y compartir?

Hasta aquí he hablado de inmigrantes digitales, seguramente los pocos que leéis este post. Si a nosotros nos cuesta entrar en esta nueva economía de la empresa-red, para los jóvenes nativos digitales que mantendrán nuestras pensiones a partir de los 67 años (con un poco de suerte) será del todo natural. Estaremos preparados para hacer frente a sus necesidades y ayudarlos a proyectar sus inquietudes y convertirlas en futuros, o seguimos todavía en la edad de piedra construyendo viveros y maceteros empresariales?

La imagen es de Rubens, bajado de http://www.logoi.com/pastimages/david_and_goliath.html

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