2009023. ¿Puede o debe innovar una librería?

book_atm03Trabajamos hace unos días en el curso sobre innovación para micropimes en Berga el caso de la màquina de imprimir libros (aquí otro vídeo) de On Demand Books.

En el primer ejercicio debíamos estudiar los cambios en los que el propietario de una librería debería o podría pensar a partir de la aparición de este artefacto. Nos costó (y hablo en plural porque yo también aprendo de los cursos) entrar al trapo pero tras algo de calentamiento empezaron las primeras reflexiones:

  • El librero o librera instalarán la máquina y prescindirán del stock de libros.
  • La librería tendrá pantallas táctiles que irán reproduciendo portadas de libros siguiendo diferentes clasificaciones:
    • Por ejemplares más vendidos en España, Catalunya, la ciudad, la librería
    • Por intereses de las distribuidoras
    • Por acuerdos con prescriptores tipo Amazon o blogs de críticos literarios
  • Las pantallas ofrecerán también la posibilidad de “oír” extractos de los libros.
  • El precio de los libros será uno si se lo llevan en el pen drive o se lo envían por e-mail o bien si se lo imprimen.
  • El formato digital permetiría ampliar el concepto de socio de la librería (fidelización), para los cuales se podrían ofrecer diferentes servicios:
    • Acceso a un catálogo de libros descatalogados (este concepto tiende a desaparecer)
    • Creación de un club de lectura, blogs de los socios, crítica de libros online
    • Recepción de ofertas, novedades, avances,…
    • Posibilidad de encargar libros en TAPA DURA (que se convierten en objetos de lujo)
  • Compra de libros y distribución el mismo día en casa o donde se prefiera, una vez impresos.
  • Impresión de libros de elaboración propia en pocas unidades, lo que ya se puede hacer en lulu.

Y lo más importante, la recuperación del oficio de librero/a, persona que conoce el contenido de los libros, los recomienda, asesora a los clientes, dinamiza una comunidad de lectores,… Una librería será una pasión de una persona, no se necesitará más, ni muchos metros cuadrados. Ni tan siquiera espacio para una máquina. Las propias imprentas locales o las copisterías pueden colaborar con las librerías beneficiándose ambos negocios.

En el segundo ejercicio teníamos que comparar de lo que pasó con videos y discos y su posible aplicación a este caso…. La evolución era clara. El conocimiento “encapsulado” en un soporte físico toma el valor real. Como en su día lo fueron el disco de vinilo, el VHS o el DVD. El soporte pierde valor y también la industria del “soporte”. Gana la industria del conocimiento (creador o “librero”), no la fábrica de soportes que intenta mantener su monopolio con medidas proteccionistas condenadas a la extinción.

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