2008020. Holding Universidad

Estamos acostumbrados a leer sobre grupos empresariales en que a partir de un negocio inicial se van generando nuevas oportunidades de negocio por iniciativa propia o por absorción de otras que hacen conveniente la creación de otras estructuras empresariales con o sin ánimo de lucro como las fundaciones (estoy abierto a discutir esta definición). La integración, gestión del grupo como un todo coherente conservando la independencia de actuación de las partes es una de las disciplinas más difíciles de conseguir en el entorno empresarial, .

En los últimos años las universidades se están conviertiendo también en organizaciones en grupo, aunque no parece que más allá de la consolidación de resultados haya una estrategia como grupo. Este hecho aparece a partir de la constatación y consolidación de la segunda y tercera misión de la universidad, la investigación y la transferencia de resultados (retorno) a la sociedad y a la incapacidad de gestionarlas o impulsarlas correctamente con la estructura de gobierno y administrativa derivada de la primera (docencia).

En un principio la lógica dominante fue la de buscar una mayor agilidad de contratación, autonomía de gestión y participación de otras instituciones con un papel básicamente financiero. Son un ejemplo las estructuras decicadas a gestionar la formación contínua y la transferencia de tecnología. Alguna universidades mantuvieron estas funciones internamente y otras las externalizaron utilizando la figura jurídica de la fundación sin ánimo de lucro. En todo caso las universidades mantenían el control de estas estructuras. Es el caso de la Fundació Bosch i Gimpera de la UB  y  la Fundación IL3-UB.

Otro caso fue el de la creación de centros de investigación o tecnológicos. El profesorado investigador de renombre tenía serias limitaciones de espacio, de contratación de personal y de agilidad administrativa en la gestión de proyectos. La investigación de la universidad (o el número de investigadores) está supeditada a la docencia de manera que si no crece el número de alumnps no crece la plantilla de investigación. Algunos de estos investigadores (hombres en su mayoría) apostaron por crear centros de investigación de gestión poco burocratizada, con personal a cargo de proyectos de investigación. En el patronato de estos centros participaba la universidad pero ya no tenía la mayoría sino que la compartía con la administración pública (autonómica o estatal, y en algunos casos municipal). Estos centros en algunos casos se han desarrollado extraordinariamente, y las universidades pueden considerarlos como amenazas de descapitalización o como oportunidades de promoción y crecimiento. En este caso podemos mencionar al prestigioso instituto de ciencias fotónicas ICFO liderado por Lluís Torner, investigador de la UPC.

Una tercera tipología de entidades en las que la universidad tiene participación son las empresas con origen en la investigación, las spin-off. Hasta hace poco la universidad podía participar o no del capital de las mismas en función de la voluntad del Rector y del grado de implicación del investigador y de la investigación universitaria en la empresa ya que la legislación era algo ambigua. Con la ley de universidades actualmente vigente se abren nuevas oportunidades para el personal investigador (excedencias, consejo de admnistración,…) pero también las universidades participarán en mayor medida en las spin-off de manera que la cartera de participadas de las universidades crecerá con las necesidades de gestión que ello conlleva.

Una cuarta variante sería el caso en que una administración impulsa la creación de un centro tecnológico en que participa una o más universidades, la propia administración pública y -como requisito para acceder a la financiación pública para centros tecnológicos-  la empresa privada que en este caso debe ostentar la mayoría. Sería el caso del centro tecnológico Barcelona Media.

Y finalmente una quinta variante es la que conforma la participación de la universidad en parques científicos y tecnológicos, donde siguiendo el esquema anteriorla universidad acostumbra a tener voz en los órganos de decisión pero no es la única. Estos parques científicos concentran (o deberían concentrar) las spin-off mencionadas, departamentos de I+D de grandes empresas, otras empresas de base tecnológica, laboratorios de la propia universidad, centros de investigación, centros tecnológicos y espacios para prestar servicios de innovación como incubadoras o servicios tecnológicos comunes. Sería el caso del Parc Científic de Barcelona.

Podríamos incorporar nuevas categorías pero en todo caso es suficiente para ilustrar cómo ha crecido la “cartera de participadas” de la universidad. La gestión de las mismas no es simple. Cómo debe actuar la universidad para alinear los intereses de cada una de las “empresas” del grupo con las suyas propias? Algún lector o lectora se reconoce en este escenario? Algún grupo de investigación interesado en organizar un proyecto con objeto de establecer una metodología o al menos unas buenas prácticas?

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