Mi primera (y última) experiencia con el dentista público. http://ping.fm/X5XcV
Me vuelvo a blogger – Torno a blogger
Por si alguien está interesado en seguir leyéndome,
Repoblación rural sostenible
Leo este anuncio en un diario digital de ámbito local.
Familia seriosa busca casa de pages a la Garrotxa, a canvi de manteniment de finca o lloguer economic. Experiencia demostrada de mes de 15 anys en situacio semblant (parecida) i molt bones referencies. (Hem de deixar l’actual per venda de la finca.)
Por qué hemos llegado a esta situación. Si hacemos caso de lo que dicen las noticias sería fácil la recolocación de estas personas. Pero no.
Imagináos que sois el caso del anuncio en que el propietario decide vender la finca y os pone de patitas en la calle (los contratos de “masoveria” son anuales). O bien una pareja de Barcelona que queréis comprar una masía cercana a un pueblo para vivir segun un esquema más local y menos consumista, sin caer en el extremo de un Thoreau.
En cualquiera de los dos casos no encontraréis nada por menos de 300.000€ que no esté en ruinas. Imagináos que no queríes ser propietarios sino simplemente hacer de masovers y recuperar explotaciones abandonadas dedicándolas a la agricultura integral para el comercio local. Todo está vendido, algunas masías a personas de Barcelona que sube algun que otro fin de semana o que especulan, y más de las que os imagináis a personas de nacionalidad inglesa o alemana que -como hicieron en Mallorca- difícilmente darán vida a los pequeños pueblos de la comarca.
Alguien ha vendido a la administración local que para ser competitivo es necesario impulsar incubadoras empresariales, si puede ser para empresas de base tecnológica o innovadoras, como antes pasó con los polígonos industriales. Recetas que funcionan para el área metropolitana no tienen por qué hacerlo en el entorno comarcal.
Por qué no compraron con las generosas ayudas europeas las masías que ahora visitan los acaudalados alemanes una vez al año para evitar la especulación? Se podría -como se ha hecho en otros países- haber comprado por parte de la administración y con la colaboración de alguna obra social- como la masía como patrimonio y elemento de atracción de talento creando una red de productores locales y una escuela de “masovers” que daría valor añadido y diferenciación al turismo rural local, que podría abastecer a las escuelas de alimentos orgánicos, que mantendría limpios los bosques, daría prestigio a la procedencia de los alimentos de la restauración…
Se podría apostar por una repoblación del territorio, por qué no? Se apostó por el teletrabajo, y algunos ha regresado con profesiones liberales tales como programadora, traductor, comercial a distancia…, pero el campo sigue desatendido. Algunas inciativas como la Xarxa de Custodia del Territori están teniendo éxito pero me pregunto si no será demasiado tarde
O se actua ahora o tal vez en 20 años la administración tendrá que cargar con la factura de los agricultores entre su cuerpo de funcionarios. La agricultura es tan necesaria para un país como la universidad y el sistema de salud. Si se paga a los profesores y a los médicos, por qué no a los agricultores?
Si no generas, no consumes
Estos breves días de vacaciones nos permiten distanciarnos del ajetreo diario y reflexionar sobre temas a los que no solemos prestar atención. Mis vacaciones me han llevado a una casa rural en La Garrotxa y a la villa marinera de l’Escala, en el Alt Empordà.
En el primer destino tuve la oportunidad de conocer a Teresa i Lluís, los “masovers” (las personas que se alojan, cuidan y trabajan la masía a cambio de ceder parte de los beneficions a los propietarios, los “amos”) de Can Salavia. Una pareja encantadora que llevaba más de 50 años ejerciendo de masovers, tal como antes lo habían hecho sus padres y abuelos. Cómo a sus 73 años siguen trabajando la tierra y aprovechando todo lo que da de sí, siendo plenamente conscientes de que viven de ella y para ella.
En el segundo destino me sobrecogió -como cada año- presenciar el derroche típico de “nuevo rico energético” asociado a la utilización de las motos de agua, un consumo de combustible totalmente innecesario más allá de la pura diversión, por no hablar de la contarminación acústica que generan. Cuando dentro de 50 años se visualicen las películas de estos veraneos se considerará que este comportamiento es similar al de aquel que quema papel moneda por el puro placer de ver como arde.
Cuándo seremos conscientes de la necesidad de hacer un uso racional de la energía y de los recursos naturales, más allá de las implicaciones del cambio climático? Me temo que lo brotes verdes de la economía llegan con antelación, y pronto olvidaremos las buenas promesas del cambio de modelo. Tal vez el problema es que hemos separado demasiado la generación de energía y recursos de su consumo. Desde los pollos y tomates de plástico del supermercado hasta las piscinas privadas, somos conscientes de lo que consumimos pero no de lo que ha costado generarlas. Un simple clic es suficiente.
En una masía como Can Salavia los pollos y los pepinos se ven crecer y se comen si todo va bien; se puede regar si el riachuelo ha llenado el depósito; y se puede encender la luz si la placa solar ha cargado la batería. Por qué no podemos trasladar al ámbito urbano este estilo frugal de consumo de recursos, que no de vida? Por qué no imponer que cada persona aporte tanta energía (no fósil) como la que consume? Hasta ahora todo es muy simple: tanto gastas, tanto pagas. Pero si tuviésemos que generar la que consumimos nos pensaríamos mejor antes de quemar combustible fósil en una moto de agua ruidosa. Las reflexiones de Rifkin sobre la generación y consumo de energía distribuido permitirían este cambio de modelo acercando los dos extremos de la cadena.
Celíaquía y derechos de autor


Tal vez os hayáis fijado en que las personas intolerantes al gluten y familiares van a comprar (al menos los primeros meses) con un misterioso libro en la mano. Este libro contiene información sobre los productos libres de gluten y sus productores a partir de los datos enviados por las empresas de forma voluntaria. Para acceder al librito de marras es OBLIGATORIO hacerse socio de la asociación, unos 60€ anuales.
Obviamente la asociación (en este caso la catalana SMAP, que lleva 30 años trabajando por las personas con intolerancia al gluten) realiza muchas otras acciones: sensibilización, lobby, campañas en restaurantes y comercios, trabajo con escuelas y cáterings, congresos científicos,… Y gracias a las personas que colaboran en ella el entorno de los celíacos ha mejorado sensiblemente en los últimos 30 años.
A pesar de esta importante labor, tener que pagar por una información que es vital para la alimentación de la persona celíaca me parece poco menos que aberrante. La alimentación es la medicina de las personas con intolerancia al gluten, y tendría que ser el propio Estado quien asumiese el coste de elaborar estos listados y hacerlos públicos.
Qué pasa si alguien con pocos recursos económicos es diagnosticado con la intolerancia? Si no dispone de 60€ al año para acceder a la información, no puede hacerlo? No es suficiente carga financiera comprar la harina para hacer el pan a 8€/kg cuando la harina “normal” de trigo se vende a 0,5€/kg? No pedimos que se subvencione a las personas celíacas como se hace en muchos países, pero encima tener que pagar para que una asociación luche por los derechos de estas personas y edite las listas de productos libres de gluten es el colmo!
Afortunadamente se está trabajando en dos direcciones. Por un lado con la nueva ley de etiquetado -ley que nace ya corta de miras- que obligará a los fabricantes a declarar el contenido en gluten de sus productos en la mayoría de casos. Dentro de pocos meses no será necesaria la guía, esperemos y confiemos en la buena fe de los productores. Alguien velará por su cumplimiento?
Por otro lado podemos actuar -y de ahí el título- difundiendo vía internet las listas que crea la asociación. Sería piratería? No es un material creado por unos autores (recopilado, mejor) y comprado por mi? La infomación no se pierde, simplemente se duplica. Tengo mis dudas ya que la creo que la mayoría de celíacos pertenece a la asociación por la guía, y no sé cuántas personas pagarían si la guía fuese gratuita. Y insisto, las asociaciones de celíacos realizan otras importantes acciones pero su fuente de ingresos no puede ser una subscripción a una guía de consulta obligada.
Por tanto, creéis ético difundir esta guía y acabar con el monopolio de una SGAE encubierta cuando nos referimos a la guía de productos sin gluten? Qué pensáis?
Del apagón analógico al apagón definitivo
Hace unos meses que quería escribir sobre el apagón analógico y la campaña de comunicación con la que nos han bombardeado día y noche por activa y por pasiva. En Catalunya la campaña emitía el mensaje La TDT ha arribat a casa teva. Connecta’t a la TDT (la TDT ha llegado a tu casa, conéctate a la TDT).
He estado buscando infructuosamente el coste de esta campaña y no he conseguido encontrarlo. Como referencia puedo tomar la de la campaña hermana de Illes Balears, que ha tenido un coste de 186.000€ según Europa Press. Mucho me temo que en Catalunya se puede fácilmente quintupilcar esta cifra.
Seguramente no estaréis de acuerdo conmigo, pero la primera vez que vi el anuncio “a todo vagón” en un tren de los FGC (de la Generalitat) pensé: qué despilfarro!! Realmente es necesario?
Pensando en clave social tal vez tenga sentido; todas aquellas personas que van “tecnológicamente” despistadas podrían haberse quedado unos días sin emisión a partir del apagón, lo cual visto el elevado grado de calidad de la programación pública y privada no deja de ser un drama. Hubiésemos recuperado el sano ejercicio de ir a ver la tele a casa del familiar o amigo avispado o potentado que ya hubiese realizado la adaptación.
Por otro lado aquellas que son tecnológicamente avanzadas y ven la “tele” en internet no se habrán molestado en adaptar su equipo, es más, probablemente habrán aprovechado para deshacerse de él ganando un precioso espacio en la librería de la sala.
Como podéis suponer soy poco consumidor de la televisión, y creo que lo que más me molestó fue que la administración pública dilapidase (desde mi punto de vista) recursos en lo que me parecía era fomentar su uso. Tal vez una campaña con la misma intensidad que indujese al abandono de esta práctica poco edificante adoptando otras más sanas como el reciclaje, la lectura, o el uso de transporte público, hubiese sido más adecuada. Francamente, me hubiese gustado y sorprendido que la campaña hubese incluído unos segundos dedicados a explicar qué hacer y qué no hacercon el aparato antiguo en caso de cambiarlo.
No recuerdo que la Generalitat lanzase una potente campaña de comunicación cuando el CD sustituyó al vinilo, los VHS-Beta se quedaron obsoletos y entró el DVD, o ahora que éste se está extinguiendo en favor del streaming y la descarga.
Por qué la TV es diferente? No es acaso un soporte? O tal vez la razón sea que en este caso es la administración la que obliga al usuario al cambio y para que este no se pueda quejar le informa por activa y por pasiva de lo que le espera si no se adapta (pagando, claro)?
BIC, BIC, bic, bic, bic: dos anacronismos a elegir.
Dos referencias que me hacen pensar este fin de semana sobre si no deberíamos tomarnos con más calma el proceso de innovación de las empresas y territorios. La primera de Julen Iturbe en este post y la segunda de Derek Cheshire en su Slow Innovation Manifesto.
Es común encontrar esta coletilla en muchas conferencias de politicos y algún que otro gurú: “En un entorno globalizado sometido a un proceso acelerado de cambio es necesario desarrollar una elevada capacidad de innovación que nos permita crear nuevos productos y procesos para ser más competitivos…”
Así nos damos cuenta de que las empresas y organizaciones en general se ven forzadas agenerar nuevos productos, la mayor parte de las veces de manera incremental, o a introducir nuevas versiones que justifiquen un incremento de precio, aunque no de prestaciones que correspondan a una necesidad. En lugar de centrarse en el servicio al cliente, en la reparación (no sólo el recliclaje), en las personas y sus necesidades, se centran en sacar nuevos productos con escaso valor añadido respecto del anterior.
Para que esta estrategia funcione es necesario que por otro lado desaparezca la competencia de REPARAR objetos plenamente funcionales y sus empresas asociadas (en general, micropime). Todos sabemos ya que los productos no nos duran y no los podemos reparar, entrando en un peligroso círculo de la cultura del usar y tirar. Dos ejemplos. El primero, se me estropeó la válvula de seguridad de la tapa de la olla a presión. Sabéis lo que está costando encontrar a alguien que la pueda reparar?
El segundo ejemplo, el móvil BIC (gracias Mireia dM). Cómo alguien puede vender un producto con este eslógan, cómo puede pretender sobrevivir una empresa que se define (o la definen) como la empresa que vende productos de usar y tirar? La estrategia no resiste el más mínimo análisis de producto en términos de sostenibilidad, como tampoco lo fueron los bolis BIC. Eran otros tiempos, pero seguir con el mismo modelo,…no lo entiendo. Qué sensación de temporalidad debe tener el personal qeu trabaja en una empresa así (por ciero, inmersos en un ERE los de Tarragona)? Si los productos son de usar y tirar, por qué no también las personas que los fabrican o distribuyen?
Por cierto, he caído en la lectura de EL ARTESANO de Senett. Ya me había leído LA CORROSIÓN DEL CARÁCTER y ahora le ha tocado el turno al nuevo libro, esperando que aparezcan los dos que completan la trilogía, si no lo han hecho ya.
Discapacidad emocional, empresa y competencias en primaria
Hace días que le doy vueltas a las cuestiones que plantea Julen en su blog de consultor artesano, entre otros en este post.
Me gustaría reflexionar algo sobre dos temas que tienen que ver con esta empresa utópica en que el trabajo no sea la respuesta a un supuesto pecado original sino que sea un elemento más de la vida, un tiempo que dedicas a algo que valga la pena y que al finalizar el día no te haga plantearte si estás perdiendo el tiempo o trabajando para que alguien gane dinero. Hablamos de empresas emocionales, llevadas con pasión e ilusión, y también con esfuerzo, que nadie se lleve a engaño.
El primer punto de reflexión lo realizo a partir de las políticas de integración de personas con discapacidad (obsérvese el uso políticamente correcto por partida doble). Estas políticas exigen a las organizaciones que reserven un cupo de puestos de trabajo a personas con discapacidad física o psíquica, dando por supuesto que no existe un tipo de discapacidad emocional que impida ejercer las funciones en la empresa. O viéndolo al revés, la empresa exige un desempeño físico o psíquico, pero no emocional. De hecho las organizaciones están repletas de tarados emocionales por exceso o por defecto. Será que la emoción como valor y competencia está excluida del concepto de empresa tradicional? Desde este punto de vista parece difícil alcanzar el objetivo de Julen.
Otro punto de reflexión lo ofrecen los resultados del examen que se realizó a estudiantes de último curso de primaria en Catalunya, en concreto en las materias de castellano, catalan y matematicas. Los resultados son de sobras conocidos, con un menor rendimiento en la escuela pública respecto de la concertada y la privada por este orden.
No quiero entrar en consideraciones sobre si la tasa de inmigración y de inclusión de personas con diferente ritmo de aprendizaje y realidad social influye -que lo hace- en el resultado. Sí me pregunto en cambio por qué no se han evaluado conceptos como la gestión emocional, la empatía, la capacidad de relación social, la inclusión de personas con discapacidad, la creatividad, la espontaneidad, la capacidad de cooperación,…
Sería interesante investigar en una encuesta similar si se mantienen los ratios entre escuela pública y privada. El mensaje que transmite esta prueba a la sociedad es que lo importante para triunfar es saber matemáticas y lenguas, y que los otros valores que se puedan aprender o inculcar en la escuela son accesorios. Me gustaría en particular que se pudiese realizar de una manera espontánea el experimento de Mara y Seg en Citilab.
P.S. La transmisión de valores como los comentados es (o debiera ser) un hecho en la escuela pública. Ello no quita que para conseguir escuelas inclusivas que no penalicen al estudiante que puede avanzar (sin nivelar por abajo como ocurre ahora) sean necesarios muchos más recursos que los que la Generalitat ofrece actualmente.
P.S.2. La foto es de ALGO, en flickr.
Responsabilidad, capitalismo y parques infantiles
Dos entradas de esta semana me han impulsado de nuevo a reflexionar y a escribir.
La primera, recogida en este post del siempre interesante blog de Esteve Almirall, apunta a un video del profesor Sidney G. Winter. Este erudito de la economía heterodoxa sostiene que aunque algunos sitúen la muerte del sistema capitalista en la intervención del estado en grandes corporaciones -como AIG- para evitar su quiebra, el principio del fin del sistema capitalista apareció mucho antes con algunas cuñas que se introdujeron en sus engranajes. La primera que comenta sería la introducción de las empresas de responsabilidad limitada en el siglo XIX que permitió eximir de responsabilidades a ciertos empresarios sin escrúpulos.
Otro posible candidato sería el sistema de pensiones que permite trabajar hoy sin preocuparse por el futuro, papá estado (o el sistema) proveerá. O la introducción de sistemas para comprobar que las medicinas que vendían las empresas no eran perjudiciales sino todo lo contrario, o el aumento de impuestos a los fumadores para velar por su salud ( dejando de fumar)…
En todo caso el estado limitaba la responsabilidad que debía tomar la especie “homo occidentalis” para sobrevivir, y (esto lo digo yo) con la limitación de la responsabilidad llegó la limitación de la creatividad e innovación como motor de desarrollo y superviencia, y de la necesidad de aprendizaje y emprendizaje.
La segunda entrada proviene de mi entorno familiar. Salíh ace pocos días con los niños a un bosque cercano, en los terrenos de la masía de Can Monmany (que ilustra este post. Parte de su historia está explicada en el link de la foto, en catalán). Estuvimos construyendo cabañas, poniendo imaginación y desarrollando técnicas creativas y de ingeniería avanzada. (Una concesión a la modernidad: según mis hijos las puertas se abrían con mando a distancia…).
En contraposición, mi pueblo está plagado de parques infantiles con vallas para que los niños no se escapen y con los típicos elementos infantiles. Ni un ápice de creatividad ni de desarrollo del sentido de la responsabilidad. “Me siento seguro dentro del redil haciendo lo mismo que los demás”. Algo de tierra en el mejor de los casos. Y los padres (también en el mejor de los casos) leyendo el periódico sentados en el banco más próximo.
En ambos casos el “estado” asume la responsabilidad. Ciudadanos de azucar entre nubes de algodón. Todas las comodidades que nos adormecen el espíritu emprendedor y la capacidad creativa derivada de la necesidad de garantizar nuestra supervivencia. Si no fuese así, estaríamos todos comprometidos en evitar la subida de temperatura que en 100 años causará con una elevada probabilidad nuestra extinción como nos recuerda el último estudio del MIT. Qué ciegos, qué mimados.